El doncel de don Enrique (Mariano Jose de Larra) Libros Clásicos

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¿Sabes tú, jabalí del soto más que faraute, que lo que tengo que hablar a su señoría interesa acaso al mismo combate que debía hoy verificarse, y vale de seguro más que tú y todas las bestias feroces de tu especie?
Una carcajada del faraute y un golpe que con la vara de su insignia dio al montero, acabaron de indignar a éste, e iba a precipitarse ya sobre su antagonista, cuando un grandísimo rumor de voces y de aplausos resonó por toda la plaza.
-¡Dejadnos ver, dejadnos oír! -clamaron a un tiempo más de veinte curiosos de los que hasta entonces se habían entretenido con la disputa del faraute y del montero. A esta interrupción inesperada, se volvieron las cabezas de todos hacia el paraje donde sonaba el mayor alboroto.
Un caballero bien montado y armado de todas armas acababa de entrar en la liza, y dirigiéndose hacia el mariscal del campo, que preguntaba ya a Su Alteza si había de procederse a la ejecución de la acusadora, le hablaba con voz agitada y resuelto continente.
Traía el caballero echada la visera; sus armas negras, el penacho negro que sobre su reluciente almete ondeaba a la merced del viento, y más que todo una divisa que en el brazo derecho llevaba ricamente obrada, y que decía en letras de plata imposible, venganza, llamaron la atención general.
-¡Él es! ¡él es! -respondieron en el acto mil y mil voces confusas y repetidas.
-¿Habráse salido Hernando con la suya? -dijo el montero a Nuño-. ¡Hase salvado el doncel!
Proseguía, sin embargo, el altercado del caballero y del mariscal; llegó éste al tablado de los jueces, y después de una corta explicación, pareció que éstos habían decidido acerca de la duda que tenía el mariscal.
Grande fue el asombro de don Enrique de Villena, y mayor aún su indignación.
¿Era posible que Ferrus hubiese dado suelta al encerrado doncel? Conocióse su turbación en toda la plaza, y hubo de parecer buen agüero a los que se inclinaban a la parte de la acusadora.
El rostro de Hernán Pérez, por el contrario, brilló de un resplandor singular.

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