Reconquistar Plenty (Colin Greenland) Libros Clásicos

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Quise preguntarle a qué se refería, pero May se me adelantó. Había empezado a reunir un grupito de personas que querían echar un vistazo a la nave, y todo el mundo quería que le hiciera caso al mismo tiempo.
May Lee y Molly Jane... Me pregunto qué habrá sido de ellas. Supongo que May Lee debe seguir en circulación. A estas alturas ya tendrá su propio taller de reparaciones, o quizá esté trabajando como encargada de la flota de algún pez gordo. ¿Te acuerdas de May Lee, Alice? Insistió en inspeccionarte personalmente apenas hubimos llegado.
ME ACUERDO DE ELLA. MAY LEE TENIA UNAS MANOS MARAVILLOSAS.
Eh, no intentarás hacerme creer que pudiste sentir el contacto de sus manos...
CLARO QUE NO, PERO ME Dl CUENTA DE QUE ESTABAN ALLI. ERA INCRElBLE. ME HIZO SENTIR COMO..., COMO SI FUERA UN INSTRUMENTO MUSICAL.
Olvídalo.
PERFECTAMENTE AFINADO. LO SIENTO, CAPITANA. ESTABA RECORDANDO Y... CADA PERSONA TIENE SU ESTILO, Y YA SABE QUE JAMAS SE ME OCURRIRIA CRITICAR SU FORMA DE HACER LAS REPARACIONES Y OCUPARSE DEL MANTENIMIENTO. NECESITÉ UN POCO DE TIEMPO, PERO YA ME HE ACOSTUMBRADO.
¿Quieres callarte de una vez?
LO SIENTO.
Alice, te prometo que en cuanto hayamos salido de este lío yo... Bueno, te prometo que en cuanto me paguen podrás disfrutar de una revisión, descontaminación y puesta a punto completa, ¿de acuerdo?
LO MAS IMPORTANTE ES EL CRISTAL DEL EJE.
¡Tendrás todo lo que te haga falta! En cuanto me hayan pagado, ¿vale?
ESPERO QUE SEA PRONTO, CAPITANA. NO QUIERO FALLARLE.
5
Manchas de fuego blanco que parecían crisantemos sobre un fondo de terciopelo florecieron de repente en el cielo convirtiendo el color carmesí en negrura. Los cohetes de magnesio subieron trazando espirales a través de la fría atmósfera nocturna y estallaron con resplandores azulados. El tartamudeo entrecortado de los proyectiles trazadores derramó su claridad escarlata sobre una escena de alegría y confusión. Siluetas minúsculas con varas de fuego en las manos se movían sobre la orilla del canal o saltaban de una embarcación a otra. La iluminación en continuo proceso de cambio proyectaba sus sombras en todas direcciones y hacía que bailotearan sobre las fachadas de los edificios que se alzaban en la otra orilla. El estruendo de las trompetas y los vítores proferidos por voces borrachas llegaba desde abajo, pero quedaban casi totalmente ahogados por el cristal.

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