Cuesta abajo (Leopoldo Alas Clarín) Libros Clásicos

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¡Ay, no! Ni mucho menos. Así como la Iglesia se encargaba y se encarga de pensar por cuenta de sus fieles y afirmar por ellos, así el es­cepticismo y el materialismo, etc., etc., de unos pocos, lleva la cura de almas de una infinidad de pobres diablos que si se condenan no será por culpas de su intelecto. ¡Bajar a beber al fondo de las ideas, que es un abismo, cuando es tan fácil pedir en el camino un poco de agua a los que suben con el ánfora llena! Lo malo es que como los del ánfora saben que los otros no bajan... pueden ellos no bajar tampoco y fingir que sacan de lo hondo el agua que puede ser de los arroyos de la su­perficie.
En fin, cualquier joven reflexivo habrá observado que muchas veces se ha dejado deshacer sus ilusiones racionales por una afirma­ción, o negación, rotunda de un pensador famoso; y esto sin más que la fuerza de voluntad acumulada, como electricidad, en la negación o en la afirmación misma.
Yo, jóvenes pensativos, os aconsejo, como ligero alivio a ese tor­mento de que tan poco se habla y que es tan doloroso y tan frecuente, que consiste en la tortura causada por los grandes pensadores y los poetas tristes y desengañados, que son los que nos quitan las ilusiones que podrían reverdecer hasta bajo las canas y al borde de la sepultura; yo os aconsejo que os apliquéis a examinar con rigorosa lógica las doc­trinas que destruyen vuestros ideales en los libros de los grandes maes­tros. Es cuestión de química intelectual: separad los elementos raciona­les, propiamente racionales, de la mezcla sentimental y prasológica; no admitáis esa especie de opio que la voluntad mete en las ideas para darles eficacia comunicativa. ¡Mirad, oh jóvenes de corazón robusto y generoso, que muchas veces, cuando creéis estar meditando... estáis amando!...-
Así hacía yo aquella tarde de mi cuento. Para mi corazón el des­graciado solitario de Recanati era una autoridad muy fuerte.
Leopardi no hacía más que quejarse... y a mis ojos estaba argu­mentando. Lloraba, y me convencía.

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