La cena de Baltasar (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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le dé otro metal acuerdo,
que trompeta de metal
tocada por mi precepto
será trompeta de juicio.
MUERTE A los dos está bien eso,
que en tocando la trompeta,
a su voz el universo
todo expirará, y así,
¡oh tu peñasco de acero!,
¿qué espíritu aborrecido
vive por alma en tu pecho?
Deidad, mentira de bronce,
desengáñate a ti mesmo.
(Vase.)
ESTATUA Baltasar.
BALTASAR ¿Qué es lo que quieres,
ilusión o fingimiento?
¿Qué me matas? ¿Qué me afliges?
ESTATUA Oye y velen a mi aliento
hoy los sentidos del alma
mientras duermen los del cuerpo,
que contra la Idolatría
áspid de metal me vuelvo,
por que como el áspid, yo
muera a mi mismo veneno;
y en tanto que el labio duro
del bronce articula acentos,
enmudezcan esas voces,
que son lisonjas al viento.
Yo soy la estatua que vio
Nabuco, hecha de diversos
metales, con pies de barro,
a quien una piedra luego
deshizo, piedra caída
del monte del testamento.
No la adoración divina
tiranices a los cielos,
que yo por verme adorar
de tres jóvenes hebreos,
el horno de Babilonia
encendí, donde su esfuerzo
al fuego se acrisoló
y no se deshizo al fuego.
Sidrach, Misach y Abdenago
son vivos testigos de esto.
Los dioses que adoras son
de humanas materias hechos.
Bronce adoras en Moloch,
oro en Astarot, madero
en Baal, barro en Dagón,
piedra en Baalin y hierro
en Moab, y hallando en mí
el juicio de Dios inmenso,
a mis voces de metal
os rendís las dos, rompiendo
las plumas y las estatuas.
(Sube LA ESTATUA y baja la torre.)
VANIDAD ¡Que me abraso!
IDOLATRÍA ¡Que me hielo!
VANIDAD Ya a los rayos de otro sol
he desvanecido el vuelo.
IDOLATRÍA Y yo a la luz de otra fe
mis sombras desaparezco.
(Cúbrense, y dice BALTASAR a las dos.

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