La hidalga del valle (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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siendo el Furor de la Culpa
o te respeto, o te admiro?
No en vano de sus efectos
confuso y triste he venido
hoy a buscarte.
CULPA Furor,
¿pues qué es lo que ha sucedido?
FUROR Escucha, que a ti te importa
más que a todos, el aviso.
Del Tribu de Leví, de la gran casa
de David, y los reyes de Judea
(en vivo fuego el pecho se me abrasa
en nombrarlos, no sé qué causa sea),
con poca hacienda y con familia escasa,
en Nazareth, ciudad de Galilea,
Él y Joaquín nació, siendo su padre
Mataht y su parienta Esthá su madre.
De esta misma familia soberana,
en la ciudad a quien Belén llamaron,
de Estolano nació y Merecïana
una infanta a quien Ana apellidaron.
Ya jóvenes los dos, Joaquín y Ana,
como a deudos, sus deudos concertaron
casarlos, que en fin hoy es ley forzosa
que de su misma tribu sea la esposa.
Casados, pues, en matrimonio santo,
castamente los dos siempre vivieron,
con tanta paz, con tanto amor, con tanto
placer, que envidia religiosa fueron;
si bien, como a la risa sigue el llanto,
a sus gustos las lágrimas siguieron,
que estéril Ana, consumió sin hijos
la luenga edad de términos prolijos.
Al templo iban los dos, no sin vergüenza
de la gente, que estériles les veía,
y en él (aquí tu confusión comienza)
a su Dios le rogaban (¡pena mía!)
que liberal sus sentimientos venza;
y cada uno, llorando, le ofrecía
el fruto consagrarle por tributo
si ya de bendición les diese el fruto.
Con estas esperanzas, engañados
sus deseos, los dos juntos vivieron,
hasta que de su afecto arrebatados
a la consagración del templo fueron
allá a Jerusalén, donde, notados
de la esterilidad, echar se vieron
del sacerdote, a cuyo celo santo
su humildad respondió con sólo el llanto.

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