El castillo de lindabridis (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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más que bajeza, es cordura.)

Retírase


MALANDRÍN: ¡Viven los cielos, que son
gallinas, sin duda alguna!
Que si esperaran un poco
sin hüir--¿hay tal locura?--
huyera yo.
FLORISEO: Cantad siempre.

Vase


ROSICLER: No dejéis de cantar nunca.

Vase


CORO 1: "Suspiros son de un amante
cuantos el eco pronuncia;
lágrimas son de un celoso
cuantas las flores inundan."
CORO 2: "Porque así fuentes y flores
con sonora voz y muda,
de su belleza engañados,
por aurora la saludan."
CORO 1: "¡Ay Lindabridis bella, hermosa y pura,
milagro del amor y la hermosura!"
CORO 2: "¡Ay Lindabridis pura, hermosa y bella,
que eres del cielo flor, del campo estrella!"

MALANDRÍN: ¿Dueño yo de la campaña
y músicos? ¿Hay tal burla?
O está todo el mundo loco,
o borracha la Fortuna.
Si me valiera la hazaña
en esta ocasión alguna
alhaja manducativa,
fuera notable ventura. Ä
¡Ah del castillo! Si non
yace la infanta desnuda,
catadla, que a un agujero
asome su fermosura.
Malandrín de Trapobana
soy, de allén que vengo en fucia,
si ella es la vana, e yo el trapo,
de facer dos almas una.
Si non cuida de salir,
salga cualque dama suya,
e si non dama pulgare,
menina su ausencia supla,
ya de la cámara sea,
magüer que non de la ayuda.
¿Non la hay? Pues sea mondonga;
que ¿a quién mondongas no escuchan?
O si no, salga una dueña;
que dueñas non faltan nunca.
¿Non hay dueña? Yo dichoso,
iréme por la espesura
a buscar quien me socorra,
fablando vegadas muchas,

Canta


"quien no tiene ventura
aun dueñas no hallará, si dueñas busca."

Vase. Ábrese el castillo y salen, como a
un jardín que estará fingido dentro de él,
LINDABRIDIS, SIRENE, ARMINDA, y las damas, dejando abierta la

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