Las cadenas del demonio (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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Pero ¿para qué repito
las señas suyas, si entra
ya en el templo? A cuya voz
todo el edificio tiembla,
cuando en pavoroso acento
dice atrevida su lengua...

Sale San BARTOLOMÉ


BARTOLOMÉ: ¡Cristo es el Dios verdadero!
¡Penitencia, penitencia!
LIRÓN: ¡Ay qué voz y qué semblante!
Peor cara tiene que Lesbia.
LESBIA: Sí; pero mejor que tú,
por mala que te parezca.
REY: Hombre, aborto de la espuma,
que esa marítima bestia
sorbió sin duda en el mar,
para escupirte en la tierra...
LICANORO: Parto de aquesas montañas
que, equivocando las señas,
para ser fiera, eres hombre,
para ser hombre, eres fiera...
CEUSIS: Racional nube que el viento
para rayo suyo engendra,
pues el trueno de tu voz
espeluza y amedrenta...
IRENE: Prodigio, ilusión y asombro
que ha bosquejado la idea
de algún informe concepto
de soñadas apariencias...
REY: ...¿qué mal entendido rumbo...
LICANORO: ...¿qué derrotada tormenta...
CEUSIS: ...¿qué deshecho terremoto...
IRENE: ...¿qué fantástica quimera...
REY: ...a estos puertos...
LICANORO: ...a estos montes...
CEUSIS: ...te trae?
IRENE: ...te arroja?
REY: ...te echa
o te forma para asombro?
¿Qué solicitas?
LICANORO: ¿Qué intentas?
BARTOLOMÉ: La salud de tantas almas
como cautivas y presas
de la injusta idolatría
tiene la ignorancia vuestra,
que dejáis de dar al Dios
que es criador de cielo y tierra
las alabanzas que dais
al bronce, barro y madera
de que labráis vuestros dioses.
Éste es único en esencia
y trino en personas; pues
el Padre, que es la primera,
ni criado, ni engendrado
ni procedido se ostenta
de nadie, porque en sí mismo
sin fin ni principio reina;
el Hijo, que es la segunda
de esta soberana esencia,
ni criado ni procedido,
sino engendrado se muestra
del Padre, cuyo concepto
siempre incesable se engendra;
el Espíritu, que es
de aquesta esencia suprema

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