Las cadenas del demonio (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

Página 18 de 49

mas la divina presencia
de Irene me lleva el alma.
LICANORO: A mí también me la lleva,
y por eso no le sigo.
(Aunque el seguirle yo fuera, Aparte
no para darle la muerte,
mas para que luz me ofrezca
de si el dios que yo imagino
es como el dios que él enseña.)

FIN DE LA JORNADA PRIMERA

JORNADA SEGUNDA



Sale LICANORO


LICANORO: ¿Qué pretende mi fortuna,
que tan enojosa y triste
con dos pasiones embiste,
pudiendo matar con una?
Y molesta e importuna
darle dos muertes previene
al que una vida no tiene,
siendo causa de las dos
la investigación de un dios
y la hermosura de Irene.

Sale CEUSIS


CEUSIS: ¿Qué solicita mi suerte,
que tirana y atrevida,
para quitarme una vida,
usa de una y otra muerte?
Justo celo, dolor fuerte
ocasiona mi tristeza,
siendo causa la aspereza
de mi cólera y mi furia,
del dios de Astarot la injuria
y de Irene la belleza.
LICANORO: ¿Adónde pudiera hallar
aquel hombre prodigioso,
porque de su misterioso
dios me volviese a informar?
CEUSIS: ¿Dónde pudiera encontrar
aquel monstruo peregrino
que a nuestra provincia vino,
para que mi saña vea,
y víctima humana sea
de nuestro ídolo divino?

LICANORO: ................... [ -ós]
......................
......................
...................... [ -ós]
Mas ¿cómo pretendo--¡ay Dios!--
buscarle, si preso lucho
de Irene divina?
CEUSIS: Mucho
es mi mal, mi pena atroz.

Suenan dentro los MÚSICOS


LICANORO: Mas ¿qué instrumento...?
CEUSIS: ¿Qué voz...?
LICANORO: ¿...es el que oigo?
CEUSIS: ¿...es la que escucho?

Cantan


MÚSICOS: "Sin mí, sin vos y sin Dios,
triste y confuso me veo;
sin Dios, por lo que os deseo,
sin mí, porque estoy en vos,
sin vos, porque no os poseo

Página 18 de 49
 

Paginas:


Compartir:




Diccionario: