Las cadenas del demonio (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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de sus ciencias. Y así al punto
se truequen estos edictos
en pregones que convoquen,
dando de esta lid aviso
a los sabios de mi reino;
que yo, postrado y rendido
al asombro de su voz,
de su semblante al prodigio,
en mis sombras tropezando,
voy huyendo de mí mismo.

Vanse. Descúbrese el templo y sale
LIRÓN


LIRÓN: "Mijor se puede pasar
todo el año sin moger
que dos días sin comer,"
dice un badajo vulgar;
y cuando él no lo dijera,
pudiera decirlo yo,
que buen badajo me so.
¡Ay hambre terrible y fiera,
cuánto tu vista me espanta!
Pescudaba un hombre un día
dónde cae el mediodía,
y otro dijo, "A la garganta."
Dígalo yo; que dempués
que mueso dios perdió el habra,
y que sola una palabra
pronunciar no quiere, es
tan poca la devoción
que con él la gente tiene
que nadie a su tempro viene;
con lo cual de la ración
la quitación ha llegado;
que no hay tan sola una ofrenda,
que era mi mijor hacienda.
Pues pobres hemos quedado,
remiendémonos los dos,
Astarón omnipotente,
y pues dicen comúnmente,
"Quien no habra, no le oye Dios,"
no el rofián mudéis conmigo;
habrad sola una palabra,
que dirán que a Dios que no habra
tampoco le oye el bodigo.
¿Aun no queréis? Pues par Dios,
que habéis, ya que mudo estáis,
de habrar, aunque no queráis,
o yo he de habrar por vos,
haciendo lo que he pensado.
Yo me tengo de esconder
detrás de la estatua y ser
dende hoy ídolo barbado.
Que, viendo que habró Astarón,
y la habra cobró ya,
la devoción volverá
y volverá la ración.
A ganar voy, no a perder;
y cuando me salgan malos,
tan sólo matarme a palos
es lo que pueden hacer.
Y aunque no salga barato,

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