El gran teatro del mundo (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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den vividores influjos.
En la primera jornada,
sencillo y cándido nudo 100
de la gran ley natural,
allá en los primeros lustros (1)
aparecerá un jardín
con bellísimos dibujos,
ingeniosas perspectivas, 105
que se dude cómo supo
la naturaleza hacer
tan gran lienzo sin estudio.
Las flores mal despuntadas
de sus rosados capullos 110
saldrán la primera vez
a ver el Alba en confuso.
Los árboles estarán
llenos de sabrosos frutos,
si ya el áspid de la envidia 115
no da veneno en alguno.
Quebraranse mil cristales
en guijas, dando su curso
para que el Alba los llore
mil aljófares menudos. 120
Y para que más campee
este humano cielo juzgo
que estará bien engastado
de varios campos incultos.
Donde fueren menester 125
montes y valles profundos
habrá valles, habrá montes;
y ríos, sagaz y astuto,
haciendo zanjas la tierra,
llevaré por sus condutos 130
brazos de mar desangrados
que corran por varios rumbos.
Vista la primera scena
sin edificio ninguno,
en un instante verás 135
cómo repúblicas fundo,
cómo ciudades fabrico,
cómo alcázares descubro.
Y cuando solicitados
montes fatiguen algunos 140
a la tierra con el peso
y a los aires con el bulto,
mudaré todo el teatro
porque todo, mal seguro,
se verá cubierto de agua 145
a la saña de un diluvio.
En medio de tanto golfo,
a los flujos y reflujos
de ondas y nubes, vendrá
haciendo ignorados surcos 150
por las aguas un bajel
que fluctuando seguro
traerá su vientre preñado
de hombres, de aves y de brutos.
A la seña que, en el cielo, 155
de paz hará un arco rubio
de tres colores, pajizo,
tornasolado y purpúreo,
todo el gremio de las ondas
obediente a su estatuto 160
hará lugar, observando
leyes que primero tuvo,
a la cerviz de la tierra
que, sacudiéndose el yugo,
descollará su semblante, 165
bien que macilento y mustio.
Acabado el primer acto,

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