Las armas de la hermosura (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

Página 34 de 90

quedó, mayormente al ver
1450 que, entregado a dos escuadras
de la nobleza y la plebe,
llevarle a la torre manda
del alto homenaje, donde, parte más elevada de un
sin ver del sol la luz clara, castillo
1455 preso le tiene, cargado
de cadenas y de guardas.
¡Oh, quién aquí hacer pudiera
exclamación de cuán varia
la fortuna en un instante
1460 tan de extremo a extremo pasa,
como del triunfo a la ruina
y del alborozo al ansia!
La culpa tuve, y así,
solicitando enmendarla,
1465 oye lo que ignoras, ya
que sabes lo que ignorabas.
Temiendo yo que su vida
a todo trance* restada** *azar, momento crítico

está, no tanto porque **expuesta. arriesgada
1470 su padre, por la jactancia,
más que de padre, de juez,
tan grandes extremos haga,
cuanto porque lo restante
del Senado es fuerza que haya
1475 de tomar satisfacción,
y dar a Lelio venganza,
discurriendo en varios medios, deliberando
modos, ardides y trazas
de ponerle en libertad,
1480 precios ofrecí, fïada
en que la llave del oro
maestra es de todas guardas*. *abre toda cárcel
Un bandido** a mí ha venido **¿integrante de una
(¿quién duda que ella le traiga?) facción política?
1485 diciéndome cómo él sabe
que el cubo de la muralla
de la torre, entre otras rejas,
conserva una que, limada
a otro fin, no surtió efecto;
1490 y así quedó, no sin maña,
desmentido lo limado
con no sé qué negra pasta; metal sin labrar
que él la abrirá, y él pondrá
de noche en ella una escala,

Página 34 de 90
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: