Las armas de la hermosura (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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que a mí, como delincuente,
por forajido la patria
me dé, sin que por traidor, me tome, me considere
1740 yendo contra lo que manda,
te dé a ti; mira el desdoro pérdida de reputación
que hay de una fuga a una infamia.
ENIO: Eso salva el dar la vida
a un amigo.
CORIOLANO: Mas no salva
1745 al amigo que le pone
en que pierda honor y fama.
ENIO: Yo cumplo con esperar.
CORIOLANO: Yo con no salir.
ENIO: Repara. considera
CORIOLANO: No hay que reparar.
ENIO: Advierte.
1750 CORIOLANO: No hay que advertir.
ENIO: Mira.
CORIOLANO: Nada
he de mirar. Y porque
tan desconfïado vayas, desanimado, disuadido
que no esperes mi salida,
daré al aire tu esperanza.

Arroja hacia dentro la lima

1755 ENIO: ¿Qué has hecho?
CORIOLANO: Arrojar la lima;
que si ella es la llave falsa
de mis prisiones, sin ella
verás que en vano me aguardas.
ENIO: Eso es desesperación.
1780 CORIOLANO: Esto es honra.
ENIO: Es temeraria
resolución.
CORIOLANO: Es piadosa.
ENIO: Es cruel despecho.
CORIOLANO: Es constancia.
ENIO: Es furor.
CORIOLANO: Es honor.
ENIO: Es
ira.
CORIOLANO: Es valor.
ENIO: Es ingrata
1785 fe con Veturia.

CORIOLANO: Veturia
me querrá (que es noble dama)
más con alabanza muerto
que vivo sin alabanza.
ENIO: No quiero apurar ahora
1790 despeños a tu arrogancia.
Mañana quizá estarás
de otro parecer, si pasa
noche por éste.
CORIOLANO: Aunque pasen
siglos, no habrá en mí mudanza.
1795 ENIO: Con todo, mañana espero

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