Triunfar muriendo (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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se vio en la celeste curia
todo su eterno cenit, 305
escándalos dando al osado motín,
v. 273 ante ´aparir´, una vacilación tachada (´apar´)
v.
293a comienzo de verso ´la luz´ tachado



vv. 282-83 mantengo, y passim, estos d’sticos dodecasílabos, seguramente musicales, que rompen el ritmo del romance, con la misma disposición del manuscrito
si ronca la caja, bastardo el clarín. No me quiero detener en pintar ni describir tus ruinas o tus vitorias, 310 que bien se pueden decir vitorias ruinas tan nobles que se trujeron tras sí el aplauso de emprender ya que no el de conseguir; 315 pues sólo toca a mi intento que ya en el campo turquí,
o ya en la verde campaña, hij
de tu horror nací, pue
del pecado la muerte 320 mir
el mundo introducir, poniend
o tu maña o tu fuerza o tu ardid
en uso el matar y en ley el morir. N
traidoramente afable, par
engañar y fingir, 325
vista salí del siglo, pue
desde luego salí ta
horrorosa, tan fiera
que al primer estrago di
entender que venía a ser 330 bárbara
atroz y gentil
tan doméstico veneno, ta
cauto ladrón sutil, ta
familiar enemigo
batalla tan civil 335 de
hombre, que tropezando au
más que en su sombra en mí,
todas horas me habí
de tener dentro de sí;
cuyo efeto cadáver 340
homicida, a un tiempo vi, estrenand
uno la sañ
y otro el golpe, confundir lo
temblores de expirar co
los temblores de herir; 345 tanto
que pudiera mal, au
el día, distinguir l
activa o pasiva acción, viend
entre los dos teñir e
cárdeno, triste, troncado alhelí, 350 l
faz y la mano un mismo carmín
Desde este tremendo día,

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