Triunfar muriendo (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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y en palmas y cedros Líbano y Setín, aún no es esto lo que más me ha obligado a discurrir (y no sé cómo te diga que a suspirar y gemir) 405 sino cuatro frutos que miro su cerca incluir, persuadiéndome a que en ella estoy viendo desde aquí las olivas del Cedrón, 410 las fuentes de Rafidín, las espigas de Belén y las viñas de Engadí, mostrando algún grande misterio feliz el agua y el olio, la espiga y la vid? 415 ¿Cómo esa máquina, pues, contra mí y aun contra ti, en su recinto y su acento, convida al hombre a vivir eterno, si ya no tiene 420 trasplantada la raíz de aquel árbol de la Vida, por quien Dios mandó salir al hombre del paraíso? Pues no fuera, siendo así 425 que la fruta de aquel árbol le había de restituir a la Vida, que le diera la guarda del querubín. Estas, pues, contradiciones 430 a mí me trayn tan sin mí que para librarme de ellas te llamé; y porque no aquí te dejes de mi ilusión
o vencer o persuadir, 435 lleg
tú, llega, verás co
cuánta razón sentí
con cuánta ocasión dudé, co
cuánta causa gemí
con cuánto temor y cuánto 440 asombro
el asombro, en fin, tiembla
gime, siente y llora oyend
a esa voz decir
Ella y música Que aquí está la Vida, puesto que está aquí quien, muriendo, a la Muerte ha de destruir. PECADO La voz escuché, y no menos
v.
403 el v. anterior está tachado y contiene correcciones (´no siendo esto lo que mas no siendo esto lo que mas´ y a comienzo, interlineado, un tachón que no leo), por lo que el v. 402 va escrito a la derecha del 401

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