A secreto agravio, secreta venganza (Pedro Calderón de la Barca) Libros Clásicos

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con vida? Aunque mi cuidado
me pretende consolar
dándome alguna esperanza;
pues cuando a su esposo habló,
conmigo se disculpó
de su olvido y su mudanza.
CELlO . ¿Cómo disculpar contigo?
A mil locuras te pones.
DON LUIS. Éstas fueron sus razones,
mira si hablaba conmigo:
Yo me firmé rendida antes que os viese
y vivo y muerto sólo en vos estaba,
porque sola una sombra vuestra amaba;
pero bastó que sombra vuestra fuese.
¡Dichosa yo mil veces, si pudiese
amaros como el alma imaginaba!
Que la deuda común así pagaba
la vida, cuando humilde me rindiese.
Disculpa tengo cuando temeroso
y cobarde mi amor, llego a miraros,
si no pago un amor tan generoso.
De vos y no de mí, podéis quejaros,
pues, aunque yo os estime como a esposo,
es imposible, como sois, amaros.
Y puesto que así me ha dado
disculpa de su mudanza,
sea mi loca esperanza
veneno y puñal dorado.
Si ha de matarme el dolor,
mejor es el gusto, ¡cielos!,
y si he de morir de celos,
mejor es morir de amor.
Siga mi suerte atrevida
su fin contra tanto honor,
porque he de amar a Leonor,
aunque me cueste la vida.
(Vase.)



Jornada segunda
Sala en casa de Don Lope en Lisboa.
Escena primera

SIRENA, MANRIQUE.
MANRIQUE. Sirena de mis entrañas,
que para aumentar mi pena
eres la misma Sirena,
que enamoras y engañas:
duélate ver el rigor
con que tratas mis cuidados;
que también a los criados
hiere de barato amor.
Dame un favor de tu mano.
SIRENA. Pues ¿qué puedo darte yo?
MANRIQUE. Mucho puedes; pero no
quiero bien más soberano

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