La aventura de la casa vacía (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

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Durante todo el día, mientras hacía mis visitas médicas, no paré de darle vueltas al caso, sin llegar a encontrar una explicación que me pareciera satisfactoria. Aun a riesgo de repetir lo que todos saben, volveré a exponer los hechos que se dieron a conocer al público al concluir la investigación.
El honorable Ronald Adair era el segundo hijo del conde de Maynooth, por aquel entonces gobernador de una de las colonias australianas. La madre de Adair había regresado de Australia para operarse de cataratas, y vivía con su hijo Adair y su hija Hilda en el 427 de Park Lane. El joven se movía en los mejores círculos sociales, no se le conocían enemigos y no parecía tener vicios de importancia. Había estado comprometido con la señorita Edith Woodley, de Carstairs, pero el compromiso se había roto por acuerdo mutuo unos meses antes, sin que se advirtieran señales de que la ruptura hubiera provocado resentimientos. Por lo demás, su vida discurría por cauces estrechos v convencionales, va que era hombre de costumbres tranquilas y carácter desapasionado. Y sin embargo, este joven e indolente aristócrata halló la muerte de la forma más extraña e inesperada.
A Ronald Adair le gustaba jugar a las cartas v jugaba constantemente, aunque nunca hacía apuestas que pudieran ponerle en apuros. Era miembro de los clubs de jugadores Baldwin, Cavendish y Bagatelle. Quedó demostrado que la noche de su muer­te, después de cenar, había jugado unas manos de whist en el último de los clubs citados. También había estado jugando allí por la tarde. Las declaraciones de sus compañeros de partida -el señor Murray, sir John Hardy y el coronel Moran- confir­maron que se jugó al whisi y que la suerte estuvo bastante igualada. Puede que Adair perdiera unas cinco libras, pero no más. Puesto que poseía una fortuna considerable, una pérdida así no podía afectarle lo más mínimo. Casi todos los días jugaba en un club o en otro, pero era un jugador prudente y por lo general ganaba. Por estas declaraciones se supo que, unas semanas antes, jugando con el coronel Moran de compañero, les había ganado 420 libras en una sola partida a Godfrey Milner y lord Balmoral. Y esto era todo lo que la investigación reveló sobre su historia reciente.
La noche del crimen, Adair regresó del club a las diez en punto. Su madre y su hermana estaban fuera, pasando la velada en casa de un pariente.

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