La aventura del fabricante de colores retirados (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

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Hizo añicos en presencia mía una fotografía de su esposa. La hizo añicos en un arrebato furioso, lleno de ira. "No quiero volver a ver su condenada cara.
-¿Nada mas, Watson?
-Si: hay algo que me llamó la atención más que todo lo que he dicho. Me había echo conducir en coche hasta la estación de Blackheath y había subido ya al tren. En el instante mismo de arrancar éste, vi que un hombre se metía como una flecha en el coche próximo al mío. Ya sabe usted, Holmes, que a mí me quedan rápidamente grabadas las caras y figuras. Este hombre del vagón era, sin duda, el mismo individuo alto y moreno al que yo había dirigido la palabra en la calle. Le vi nuevamente en el Puente de Londres, y luego se me perdió entre la multitud. Pero estoy convencido de que me venía siguiendo.
-¡Claro que sí, claro que sí! -exclamó Holmes-. Un hombre alto, de tupidos bigotes, dice usted. ¿Verdad que llevaba gafas oscuras contra el sol?
-Holmes, es usted brujo. Yo no lo había dicho, pero sí que llevaba gafas oscuras contra el sol.
-¿Y un alfiler de corbata masónico?
-¡Holmes!
-Es muy sencillo, mi querido Watson. Pero vamos ahora a lo práctico. No tengo mas remedio que confesarle que este caso, que me pareció de una sencillez absurda e indigna de que yo me ocupase de él, está adquiriendo rápidamente un aspecto muy distinto. La verdad es que, a pesar de que usted durante su misión ha dejado pasar por alto todos los detalles de importancia, bastan las cosas que se le han metido por los ojos para dar en qué pensar seriamente.
-¿Qué es lo que se me ha pasado por alto?
-No se ofenda, mi querido compañero. Ya sabe usted que yo hablo en términos generales. Nadie lo hubiera hecho mejor. Algunas personas no lo habrían hecho ni siquiera tan bien como usted. Pero es evidente que se le han escapado algunos puntos esenciales. ¿Qué opinión tienen de míster Amberley y de su esposa los convecinos? Eso tenía, sin duda, importancia. ¿ Y el doctor Ernest? ¿Era este señor el alegre Lotario que su conducta da a entender? Watson, con su buena presencia, cualquier mujer se convertiría en colaboradora y cómplice suya. ¿Qué le han dicho la empleada de Correos o la mujer de! verdulero? Yo me lo imagino a usted sin dificultad cuchicheándole tiernas naderías a la joven de la taberna «El Ancla azul" y recibiendo a cambio algunas realidades concretas.

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