La aventura del tres cuartos desaparecido (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

Página 2 de 21

Mi compañero hizo una inclinación de cabeza.
-He estado en Scotland Yard, señor Holmes. He visto al inspector Stanley Hopkins, y él me ha recomendado que acudiese a usted. Dice que el caso, por lo que él ha podido entender, está más dentro de su campo que del de la policía.
-Siéntese, por favor, y explíqueme de qué se trata.
-¡Es espantoso, señor Holmes, sencillamente espantoso! No sé cómo no se me ha vuelto el pelo blanco. Godfrey Staunton..., sabrá usted quién es, naturalmente... Ni más ni menos que el eje sobre el que gira todo el equipo. No me importaría prescindir de dos hombres del montón con tal de tener a Godfrey en la línea de tres cuartos. No hay quien pueda hacerle sombra, ni pasando, ni recibiendo, ni regateando, y encima tiene cabeza y sabe mantenernos conjuntados. ¿Qué puedo hacer? Eso es lo que le pregunto, señor Holmes. Está Moorhouse, el primer reserva, pero está entrenado como medio y siempre se empeña en meterse de lleno en el barullo, en lugar de ceñirse a la banda. Tiene buen pie para los saques, de acuerdo, pero no se entera y le falta punta de velocidad. Seguro que Morton o Johnson, los puntas de Oxford, lo dejan tirado. Stevenson corre bastante, pero no podría tirar desde la línea de veinticinco, y no voy a meter un tres cuartos que ni centra ni empalma sólo porque corra mucho. No, señor Holmes, estamos perdidos a menos que usted me ayude a encontrar a Godfrey Staunton.

Mi amigo había escuchado con divertido asombro este largo parlamento, que fue pronunciado con una fuerza y una seriedad extraordinarias, remachando cada declaración con una vigorosa palmada en la rodilla del orador. Cuando nuestro visitante acabó de hablar, Holmes estiró la mano y tomó la letra «S» de su archivo de datos. Pero, por una vez, no le sirvió de nada excavar en aquella mina de información variada.

-Aquí tengo a Arthur H. Staunton, el joven y prometedor falsificador -dijo-. Y estaba también Henry Stauntom, a quien ayudé a colgar; pero este Godfrey Staunton es un nombre nuevo para mí.
Ahora era nuestro visitante el que se sorprendía:
-¡Pero cómo, señor Holmes! ¡Le suponía un hombre bien informado! -exclamó-. Y ahora que lo pienso, si no le suena el nombre de Godfrey Staunton, puede que tampoco haya oído hablar de Cyril Overton.

Página 2 de 21
 

Paginas:


Compartir:




Diccionario: