El caso de los siete relojes (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

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El fuego del hogar se había desparramado por la estancia y el aire estaba enrarecido por el acre hedor de la alfombra ardiendo bajo los rescoldos de ceniza y brazas. Holmes se abalanzó a través del humo, y un instante más tarde lo vi detenerse ante los restos de lo que había sido un piano.
-¡Aprisa, Watson! -gritó-. ¡Aún está con vida! Yo no puedo hacer nada por él ahora; pero usted lo puede todo como médico.
Mas, para mí todo se limitó a tocarlo y dejarlo. Durante el resto de la noche, el joven Duque estuvo luchando entre la vida y la muerte, en el dormitorio al que lo transportamos. Pero cuando el sol del amanecer se filtró por entre los árboles del parque, noté con satisfacción que el coma producido por el choque se iba resolviendo en un sueño natural.
-Sus heridas son superficiales -expliqué-. Pero el choque por sí solo podía haberle sido fatal. Ahora que ha conseguido dormir, vivirá, y no dudo que la presencia de Miss Celia Forsythe, acelerará su restablecimiento.
-Debería usted registrar los hechos de este pequeño caso -observó Holmes pocos minutos más tarde, cuando vagábamos sobre la hierba cubierta de rocío del parque de caza, todo rutilante y centelleante en la fresca belleza del amanecer-. Aunque debe temer usted la honradez de poner las cosas en su punto, y dar la fama a quien es debido.
-Pero, ¿acaso no le corresponde a usted la fama de la resolución de este asunto?
-No, Watson. Que el resultado haya sido un éxito se debe por entero al hecho de que nuestros antecesores entendían el arte de la construcción. La fortaleza de una chimenea de doscientos años, impidió el que la cabeza del joven fuese segada de sus hombros. Es una suerte para el Gran Duque Alexei de Rusia, y también para la reputación de Mr. Sherlock Holmes, de la Calle Baker, el que en los días del joven Rey Jacobo los propietarios de casas nunca dejaran de prevenirse contra las violentas predilecciones de sus vecinos.
De cuando en cuando, yo oía algunavaga referencia de sus acciones: de cuando fue requerido a ir a Odesa, en el casodel atentado de Trepoff.
DE «UN ESCANDALO EN BOHEMIA».


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