La Nueva Revelación. El Espiritismo (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

Página 19 de 132

La vida es demasiado corta para entretenerse en pesar el mérito de tales producciones.
Pero, como sucede con Stainton Moses en su Spirit teachings, si las doctrinas formuladas como procedentes del Más Allá son reveladas por medio de facultades supranormales -y Stainton Moses fue un médium de los más notables que hayan surgido en Inglaterra en todos los aspectos-, entonces el problema nos impone atenderlo cuidadosamente. Por otra parte, si el Espíritu de una señorita, Julia Ames, puede revelar a William T. Stead detalles de su propia existencia en la Tierra -que él no podía conocer y que fueron demostrados luego y reconocidos exactos-, entonces se siente uno más inclinado a admitir como ciertas estas revelaciones demostrables. O también si un Raymond Lodge puede describirnos una fotografía que aún no había entrado ningún ejemplar de ella en Inglaterra, y éste se ajusta en todos los detalles a la descripción que el Espíritu ha hecho, así como puede hacernos conocer a través de labios extraños todo género de particularidades de su vida familiar, aspectos cuya exactitud comprobaron y certificaron sus padres, ¿es razonable suponer que este Raymond es menos digno de fe cuando describe las fases de su actual género de vida a través de sus comunicaciones con nosotros? O cuando Arthur Hill recibe mensajes de personas a las que no conoce y comprueba que los mismos son veraces en todas sus afirmaciones, ¿no es una justa consecuencia admitir que los Espíritus dicen la verdad cuando nos dan a conocer las formas de vida que llevan en su nueva existencia?
Estos casos son numerosos, y solo menciono algunos. Pero mi opinión es de que el conjunto de este sistema -desde el fenómeno físico más simple de las mesas giratorias hasta la más elevada inspiración de un profeta, es un todo completo en el que cada eslabón se halla unido al siguiente, y cuando uno de los extremos de esta cadena se ha puesto al alcance de la humanidad, es para que ésta, mediante el raciocinio y un trabajo asiduo, presintiera el camino a seguir, al final del cual le esperaba la revelación.
No menospreciéis los humildes comienzos de las mesas giratorias o del tamboril movible, aun cuando estos fenómenos hayan podido ser simulados. Recordad, por el contrario, que la caída de una manzana fue lo que dio origen al descubrimiento de la ley de gravedad, que la marmita hirviente engendró la invención de la máquina de vapor, que la contracción de la pata de una rana nos puso en el camino de los experimentos que motivaron el hallazgo de la electricidad.

Página 19 de 132
 

Paginas:
Grupo de Paginas:         

Compartir:




Diccionario: