La Nueva Revelación. El Espiritismo (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

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En cuanto a las demás creencias, forzoso es admitir que la aceptación de las enseñanzas del Más Allá modificaría profundamente al Cristianismo convencional. Esas modificaciones, lejos de hallarse en contradicción con el espíritu del Cristianismo, serían más bien como comentarios y contribuirían a su desarrollo, rectificando esos graves equívocos que han ofendido siempre a la razón del pensador y confirmarían de un modo absoluto el principio de la supervivencia después de la muerte, base de todas las religiones. Estas enseñanzas atestiguarían las desgraciadas consecuencias del pecado, mostrando que estas consecuencias no son eternas; y afirmarían la existencia de seres superiores que han sido denominados ángeles, de una jerarquía superior a la nuestra y a la cabeza de la cual se encuentra el Espíritu de Cristo en las alturas del infinito, de suerte que podemos asociar su idea con la que nos hacemos del Poder Supremo o Dios. En fin, estas mismas enseñanzas confirmarían la idea del cielo y de un estado momentáneo de penitencia que correspondería más al purgatorio que al infierno. Así pues, esta Nueva Revelación -en la mayoría de sus puntos esenciales- no se opone a las viejas creencias y será considerada por los fieles verdaderamente fervientes de todas las religiones más bien como una aliada poderosa y no como un peligroso enemigo engendrado por el diablo.
No obstante, examinemos en qué sentido podría hacer evolucionar al Cristianismo esta Nueva Revelación.
Ante todo he de manifestar, cosa que para muchos será evidente y otros deplorarán, que el Cristianismo debe evolucionar o perecer. Tal es la ley de la vida: las cosas tienen que adaptarse a las circunstancias o desaparecer. El Cristianismo ha diferido demasiado su renovación; la ha postergado hasta el extremo de que sus iglesias se quedan vacías y sus adeptos se reclutan principalmente entre las mujeres, mientras los miembros más instruidos como los más pobres de la comunidad, lo mismo en la ciudad que en loscampos, se apartan resueltamente de ÉL. Intentemos descubrir la razón. Esta tendencia se manifiesta en todas las sectas del Cristianismo y tiene, por consiguiente, una causa muy seria.
Los fieles se alejan porque no pueden admitir que los hechos, tal como se los presentan, sean verídicos. Tanto su razón como su sentido de la justicia se sienten ofendidos. En efecto, no puede verse justicia en un sacrificio de sustitución ni en un Dios al que tales prácticas pueden aplacar.

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