La Nueva Revelación. El Espiritismo (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

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Ahora bien, los relatos que recibimos del Más Allá difieren de todas las doctrinas preexistentes y son reforzados, además, como ya he hecho notar, por la revelación persistente del casi mismo contenido, así como por el hecho de que son el producto último de una larga serie de fenómenos cuya exactitud ha sido reconocida por quienes los han examinado cuidadosamente.
Puede objetarse que la fe nos había dado ya la seguridad de la inmortalidad del alma. Sin embargo, la fe, tan bella en el individuo, ha sido, siempre que se la ha practicado colectivamente, un argumento de doble filo. Este argumento sería incontestable si únicamente hubiera una fe y si las intuiciones del género humano fueran constantes. Tener fe es proclamar la creencia absoluta en una cosa imposible de demostrar. Un «
individuo dice: Yo tengo fe en esto", y otro declara: "Yo tengo fe en aquello". Ni uno ni otro tiene pruebas de lo que afirma, y, sin embargo, discuten sin cesar sobre ello, por la vía oral o escrita. Si uno es más fuerte que el otro, se halla dispuesto a perseguir a quien considera su adversario hasta convertirlo a lo que considera verdadera fe. Como Felipe II no concebía otra fe que la suya, inmoló a cien mil moros con la esperanza de que sus compatriotas profesarían la verdad suprema. En nuestros días, como se ha reconocido que no era ésta la manera de proclamar lo que no podía probarse, nos hallamos reducidos a observar los hechos, a razonarlos y a llegar de este modo a una evidencia concluyente. Por eso el movimiento psíquico posee un valor indiscutible: sus fundamentos se apoyan en algo más sólido que los textos, las tradiciones y las intuicio­nes. Es, desde un doble punto de vista, la religión de dos mundos bajo su forma más nueva, en vez de limitarse a resumir las antiguas creencias de uno solo de esos mundos.
Todavía no sabemos lo suficiente sobre la vida futura para poder describirla con tanta precisión como, por ejemplo, un cuadro de un jardín, tan perfectamente descripto que pueda concebírselo inmediatamente con una simple lectura. Es probable que los mensajeros que nos visitan se hallen más o menos en un estado de progreso y expresen el mismo nivel de vida. Los mensajeros suelen ser Espíritus de personas muertas recientemente, y sus posibilidades de manifestación tienden a debilitarse, cosa muy explicable.

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