La Nueva Revelación. El Espiritismo (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

Página 33 de 132

Cuanto más rígidamente ortodoxas fueran sus opiniones, más difícil les resulta adaptarse a su nuevo medio, con todo lo que éste implica.
Por esta razón, y por algunas otras más, esta Nueva Revelación es una cosa muy necesaria e importante para la humanidad. Otra particularidad de menos importancia práctica, consiste en persuadir a las personas de edad de que todavía pueden perfeccionar sus facultades intelectuales y morales, pues si no tienen tiempo para utilizar sus nuevos conocimientos en este mundo, formarán parte integrante de su acervo mental en el otro.
En cuanto a los detalles más pequeños de la vida futura, es preferible dejarlos a un lado, justamente por la razón de ser pequeños. No hemos de tardar en conocerlos por nosotros mismos, y sería vana curiosidad hacer preguntas acerca de ellos. Lo cierto es que en el Más Allá hay Espíritus más elevados que practican corrientemente la química sintética, aquella que no sólo produce la sustancia, sino que también la moldea para hacer objetos. Los hemos visto obrar por mediación de los médiums más comunes y de un modo perceptible para nuestros sentidos humanos en algunas sesiones. Si pueden obrar efectos en nuestra atmósfera terrestre durante las sesiones mediúmnicas, con mucha más razón puede admitirse que la misma operación les será igualmente fácil en el éter, que es su propio medio. Puede decirse, de un modo general, que les es posible reproducir similarmente cuando existe en la Tierra. Su manera de lograrlo acaso sea un tema de adivinación o de especulación para los Espíritus menos avanzados, como lo son para nosotros los fenómenos de la ciencia moderna. Si un habitante de un mundo sobrehumano intimara a alguno de nosotros a que le explicase exactamente qué es el centro de gravedad o el magnetismo, ¡en qué apuro le pondría! Coloquémonos, pues, en el lugar de un joven ingeniero como Raymond Lodge, que intentó reconstituir teóricamente lo que sucede en el otro mundo. Su teoría puede, indudablemente, ser contradicha por algún otro Espíritu que intente adivinar los fenómenos del Más Allá.
Igualmente puede tener razón que estar equivocado; pero él hace todo lo que puede diciendo lo que piensa, como haríamos nosotros en su caso. Así pues, Raymond cree que los químicos en cuestión pueden producirlo todo, incluso cosas materiales como el alcohol y el tabaco, que pudieran pedir algunos Espíritus no esclarecidos. Esto ha divertido tanto a los críticos, que cualquiera creería al leer sus comentarios que ese libro de cuatrocientas páginas no contiene más que esa única manifestación.

Página 33 de 132
 

Paginas:
Grupo de Paginas:         

Compartir:




Diccionario: