El signo de los cuatro (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

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Mi mente corría hacia nuestra reciente visitante..., sus sonrisas, los tonos ricos y profundos de su voz, el extraño misterio que se cernía sobre su vida. Si tenía diecisiete años cuando desapareció su padre, ahora debía de tener veintisiete, una edad espléndida, cuando la juventud ha perdido su arrogancia y se vuelve algo más sensata gracias a la experiencia. Y así seguí, sentado y cavilando, hasta que surgieron en mi mente pensamientos tan peligrosos que corrí hacia mi escritorio y me sumergí con furia en el más reciente tratado de patología. ¿Quién era yo, un médico militar retirado, con una pierna débil y una cuenta bancaria más débil aún, para atreverme a pensar en cosas así? Ella era una unidad, un factor, y nada más. Si mi futuro se presentaba negro, más valía afrontarlo como un hombre que intentar alegrarlo con simples fantasías de la imaginación.
Capítulo III En busca de una solución
Eran más de las cinco y media cuando regresó Holmes. Venía contento, animado y de excelente humor, un estado de ánimo que en él se alternaba con accesos de la más negra depresión.
-No hay gran misterio en este asunto -dijo, tomando la taza de té que yo le había servido-. Parece que los hechos sólo admiten una única explicación.
-¿Cómo? ¿Ya lo ha resuelto?
-Bueno, eso es mucho decir. He descubierto un hecho muy sugerente, eso es todo. Eso sí, es muy sugerente. Todavía falta añadir los detalles. Consultando los archivos del Times, he descubierto que el mayor Sholto, de Upper Norwood, que sirvió en el trigésimo cuarto de Infantería de Bombay, falleció el 28 de abril de 1882.
-Seguro que soy muy obtuso, Holmes, pero no acabo de ver qué sugiere eso.
-¿No? Me sorprende usted. Pues mírelo de esta manera. El capitán Morstan desaparece. La única persona de Londres a la que podría haber visitado es el mayor Sholto. El mayor Sholto niega saber que Morstan hubiera estado en Londres. Cuatro años después, Sholto muere. Menos de una semana después de su muerte, la hija del capitán Morstan recibe un valioso regalo, que se repite un año tras otro, y ahora todo culmina en una carta que la describe como perjudicada. ¿A qué perjuicio puede referirse si no es a la pérdida de su padre? ¿Y por qué iban a comenzar los regalos inmediatamente después de la muerte de Sholto, a menos que el heredero de ese Sholto supiera algo sobre el misterio y deseara ofrecer una compensación? ¿Tiene usted alguna teoría alternativa que se ajuste a los hechos?

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