El signo de los cuatro (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

Página 14 de 107

-¡Pues qué compensación tan extraña! ¡Y qué manera tan extraña de hacerlo! ¿Por qué tendría que escribirle esa carta ahora, y no hace seis años? Y además, la carta habla de hacer justicia. ¿Qué justicia se le puede hacer? No irá a suponer que su padre sigue vivo. Y, que nosotros sepamos, no hay ninguna otra injusticia en este caso.
-Hay ciertas dificultades; claro que hay ciertas dificultades -dijo Sherlock Holmes, pensativo-. Pero la expedición de esta noche las resolverá todas. ¡Ah!, Ahí viene un coche, y en él la señorita Morstan. ¿Está usted listo? Pues vayamos bajando, porque ya pasa un poco de la hora.
Recogí mi sombrero y mi bastón más pesado, pero me fijé en que Holmes sacaba su revólver del cajón y se lo metía en el bolsillo. Estaba claro que pensaba que nuestro trabajo de aquella noche era cosa seria.
La señorita Morstan venía envuelta en una capa oscura, y su expresivo rostro estaba sereno, pero pálido. No habría sido mujer si no hubiera sentido cierta aprensión ante la extraña empresa en la que nos estábamos embarcando, pero su dominio de sí misma era perfecto y respondió con soltura a las pocas preguntas nuevas que Sherlock Holmes le planteó.
-El mayor Sholto era muy amigo de papá -dijo-. Sus cartas estaban llenas de comentarios sobre el mayor. El y papá estaban al mando de las tropas de las islas Andaman, de manera que vivieron muchas experiencias juntos. Por cierto, en el escritorio de papá encontramos un extraño papel que nadie consiguió entender. No creo que tenga la menor importancia, pero pensé que tal vez le gustaría verlo y lo he traído. Aquí lo tiene.
Holmes desdobló con cuidado el papel y lo alisó sobre su rodilla. A continuación, lo examinó muy meticulosamente con su lupa.
-Es papel de fabricación india -comentó-. Estuvo alguna vez clavado a un tablero. El esquema dibujado en él parece el plano de parte de un gran edificio, con muchas salas, pasillos y pasadizos. En un punto hay una crucecita trazada con tinta roja, y encima de ella pone «3,37 desde la izquierda», escrito a lápiz y casi borrado. En la esquina inferior izquierda hay un curioso jeroglífico, como cuatro cruces en línea, con los brazos tocándose. Al lado han escrito, con letra bastante mala y torpe, «El signo de los cuatro.– –Jonathan Small, Mahomet Singh, Abdullah Khan, Dost Akbar.

Página 14 de 107
 

Paginas:
Grupo de Paginas:         

Compartir:




Diccionario: