El mercader de Venecia (William Shakespeare) Libros Clásicos

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con conmiseración las pérdidas recientes que han gravitado sobre él con un peso que bastaría
para derribar a un mercader real y para inspirar lástima a pechos de bronce y a corazones
duros como rocas, a turcos inflexibles y a tártaros ignorantes de los deberes de la dulce
benevolencia. Judío, todos esperamos de ti una respuesta generosa.
SHYLOCK.- He informado a vuestra gracia de mis intenciones, y he jurado por nuestro Sábado
Santo obtener la ejecución de la cláusula penal de mi contrato; si me la negáis, que el daño
que resulte de ello recaiga sobre la constitución y las libertades de vuestra ciudad. Me
preguntaréis por qué quiero mejor tomar una libra de carroña que recibir tres mil ducados. A
esto no responderé de otra manera más que diciendo que tal es mi carácter. La respuesta ¿os
parece buena? Si una rata perturba mi casa y me place dar diez mil ducados para
desembarazarme de ella, ¿qué se puede alegar en contra? Veamos: ¿es aún buena respuesta?
Hay gentes que no les agrada un lechón preparado10; otras a quienes la vista de un gato les da
accesos de locura, y otras que, cuando la cornamusa les suena ante sus narices, no pueden
contener su orina; porque nuestra sensibilidad, soberana de nuestras pasiones, les dicta lo que
deben amar o detestar. Ahora, he aquí la respuesta que me pedís. Lo mismo que no se puede
dar razón acertada para explicar por qué este no puede soportar el cochinillo preparado; aquel
la vista del gato, animal necesario e inofensivo; este otro una cornamusa que suena y que está
obligado a detenerse ante la misma; todos constreñidos a ceder a una humillante antipatía,
que les impulsa a injuriar, porque son a su vez injuriados, así yo no puedo dar otra razón y no
quiero dar otra que esta: tengo contra Antonio un odio profundo, una aversión absoluta, que
me impulsan a intentar contra él un proceso ruinoso para mí. ¿Estáis satisfecho de mi

respuesta?
BASSANIO.- Hombre insensible, no es esa una respuesta que pueda excusar el desbordamiento
de tu crueldad.
SHYLOCK.- No estoy obligado a dar una respuesta que te cause placer.
BASSANIO.- ¿Es que todos los hombres matan lo que no aman?
SHYLOCK.- ¿Existe un hombre que aborrezca lo que no quisiera matar?

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