Tom Sawyer Detective (Mark Twain) Libros Clásicos

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A eso de la caída del sol, el individuo en cuestión llegó al bosquecillo de sicomoros junto al campo del tío Silas, y se internó ahí para sacar su disfraz del maletín y ponérselo antes de mostrarse por este pueblo. Recordad que lo hizo justo antes de que el tío Silas le pegara con un palo en la cabeza a Júpiter Dunlap. Porque, en realidad, es cierto que lo golpeó. En el preciso instante que los sujetos vieron que el ladrón se metía en el bosque, salieron de los arbustos de un salto y se lanzaron tras él, cayéndole encima y matándolo a garrotazos.
"Sí, por más que el otro gritó y aulló, no tuvieron piedad de él sino que lo liquidaron a garrotazos. Dos hombres que corrían por la carretera lo oyeron aullar de esa manera y entraron precipitadamente entre los sicomoros, pues venían por ese camino. Cuando los sujetos los vieron comenzaron a correr y detrás de ellos los dos hombres. La persecución duró un par de minutos, porque los dos hombres recién llegados regresaron tranquilos al bosque de sicomoros.
"Entonces, ¿qué hicieron ? Os diré. Encontraron el disfraz que el ladrón había sacado de su maletín y uno de ellos se lo puso. Tom hizo una pausa, en busca de otro "efecto"; después, con toda intención, agregó:
-El hombre que se puso el disfraz del muerto era... Júpiter Dunlap. -¡Dio
santo! -exclamó la multitud; el tío Silas se quedó mirando, totalmente atónito. -Sí
ora Júpiter Dunlap, que no ha muerto como veis. Los tipos le quitaron las botas al
muerto: Júpiter se puso las botas del cadáver y a éste le puso sus zapatos rotos; se quedó donde estaba y el otro hombre cargó con el cadáver, a la caída del sol. Después de medianoche fue a la casa del tío Silas, sacó de la percha el guardapolvo verde, que estaba colgado, como siempre, entre la casa y la cocina, se lo puso, robó la pala de mango largo y se fue hasta el tabacal para enterrar al muerto.

Hizo una pausa de medio minuto y prosiguió:
-¿Y quién creéis que era el muerto? ¡Era Jake Dunlap, el ladrón que desapareció de este pueblo hace mucho tiempo!
-¡Dios santo! -¡Y el hombre que lo enterró era.

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