Los Miserables (Víctor Hugo) Libros Clásicos

Página 46 de 384

Además, que no tardaré mucho en volver. ¿Queréis encargaros de mi niña?
-Veremos -dijo la Thenardier
-Pagaré seis francos al mes
Entonces una voz de hombre gritó desde el interior
-No se puede menos de siete francos, y eso pagando seis meses adelantados
-Seis por siete son cuarenta y dos -dijo la Thenardier
-Los daré -dijo la madre
Además, quince francos para los primeros gastos -añadió la voz del hombre
Total cincuenta y siete francos -dijo la Thenardier
-Los pagaré -dijo la madre-. Tengo ochenta francos. Tengo con qué llegar a mi pueblo

si me voy a pie. Allí ganaré dinero, y tan pronto reúna un poco volveré a buscar a mi
amor. La voz del hombre dijo: -¿La niña tiene ropa? -Ese es mi marido -dijo la Thenardier. -Vaya si tiene ropa mi pobre tesoro, y muy buena, todo por docenas, y trajes de seda
como una señora. Ahí la tengo en mi bolso de viaje. -Habrá que dejarlo aquí volvió a decir el hombre. -¡Ya lo creo que lo dejaré! -.dijo la madre-. ¡No dejaría yo a mi hija desnuda! Entonces apareció el rostro del tabernero. -Está bien -dijo. -Es el señor Thenardier -dijo la mujer. El trato quedó cerrado. La madre pasó la noche en la hostería, dio su dinero y dejó a su
niña; partió a la madrugada siguiente, llorando desconsolada, pero con la esperanza de volver en breve. Cuando la mujer se marchó, el hombre dijo a su mujer:
-Con esto pagaré mi deuda de cien francos que vence mañana. Me faltaban cincuenta. ¿Sabes que no has armado mala ratonera con tus hijas? -Sin proponérmelo -repuso la mujer.
II
Primer bosquejo de dos personas turbias
Pobre era el ratón cogido; pero el gato se alegra aun por el ratón más flaco.
¿Quiénes eran los Thenardier?
Digámoslo en pocas palabras; completaremos el croquis más adelante.
Pertenecían estos seres a esa clase bastarda compuesta de personas incultas que han llegado a elevarse y de personas inteligentes que han decaído, que está entre la clase llamada media y la llamada inferior, y que combina algunos de los defectos de la segunda con casi todos los vicios de la primera, sin tener el generoso impulso del obrero, ni el honesto orden del burgués.
Eran de esa clase de naturalezas pequeñas que llegan con facilidad a ser monstruosas.

Página 46 de 384
 

Paginas:
Grupo de Paginas:                   

Compartir:




Diccionario: