El ricachón en la corte (Moliere) Libros Clásicos

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JOURDAIN. -¡Vaya por Dios! Aún tenía que dar algunas órdenes... Diles que entren, que vendré al momento.
ESCENA XV
DORIMENA, DORANTE y el CRIADO
CRIADO. -El señor me encargó deciros que estará aquí inmediatamente.
DORANTE. -Está bien.
DORIMENA. -No sé; pero me parece que no obro bien dejándome conducir por vos a una casa en la que no conozco a nadie.
DORANTE. -¿Y qué lugar he de elegir para que mi amor os agasaje, ya que, por huir de la divulgación, habéis descartado vuestra casa y la mía?
DORIMENA. -Pero, ¿por qué no decís que, insensiblemente, un día y otro me obligáis a recibir testimonios de amor, cada vez más insinuantes? Yo he hecho cuanto he podido para defenderme, pero vuestra cortés insistencia, venciendo todos mis reparos, me ha

obligado a acceder poco a poco a vuestros deseos. Han menudeado las visitas, y tras ellas las declaraciones aparejadas a serenatas y finezas; después han seguido los presentes... He querido resistirme a todo esto; pero vos, siempre lleno de ánimo y paso a paso, habéis ido ganando mi voluntad, hasta el punto de que, ahora mismo, no respondo de mí; y hasta creo que me conduciréis al matrimonio, del que tanto me había distanciado.
DORANTE. -Ya debiérais estar en él, señora. Sois viuda y sólo dependéis de vos; yo soy dueño de mí, y os amo más que a mi vida. ¿Qué es lo que se opone a que me hagáis feliz desde hoy mismo? DORIMENA. -¡Por Dios!... ¡Es necesario que uno y otro reúnan tantas cualidades para llegar a conseguir una mutua felicidad! Los dos seres más razonables del mundo dudarían siempre de llegar a constituir una unión de la que se hallaran plenamente satisfechos. DORANTE. -Hacéis mal imaginando tantas dificultades; y tened en cuenta que la experiencia que vos habéis hecho no quiere decir nada para los demás.
DORIMENA. -Mis reflexiones giran siempre alrededor del mismo punto. Los gastos que os he visto hacer me inquietan por dos motivos: uno, porque me obligan a más de lo que quisiera; otro, porque estoy segura, y no os molestéis, de que os cuestan un sacrificio, que yo no debo tolerar.

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