El ricachón en la corte (Moliere) Libros Clásicos

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.. (Reconociendo a Cleonte.) Pero bien mirado, vos sois mi padre, a quien debo entera obediencia, y que puede disponer de mi a su capricho.
JOURDAIN. -¡Ah!... Me complazco viéndote recobrar tan prontamente el sentimiento de tu deber y celebro tener una hija obediente.

ESCENA VI
MADAMA JOURDAIN, MONSIEUR JOURDAIN, CLEONTE, etc.
MADAMA JOURDAIN. -¿Qué pasa? ... ¿Qué quiere decir todo esto? ¡Me han dicho que queréis casar a vuestra hija con un mascarón! JOURDAIN. -¿Queréis callaros, impertinente? ¿ Cuándo dejaréis de mezclaros en todo con vuestras intempestivas extravagancias? ¡No hay medio de haceros entrar en razón!
MADAMA JOURDAIN. -Sois vos el incorregible y el que va de locura en locura. ¿Cuál es vuestro propósito y qué pretendéis con todo esto?
JOURDAIN. -Pretendo casar a Lucila con el hijo del Gran Turco.
MADAMA JOURDAIN. -¿Con el hijo del Gran Turco?
JOURDAIN. -Sí. Saludadle por mediación del truchimán, aquí presente.
MADAMA JOURDAIN. -No tengo nada que ver con el truchimán. Yo misma le diré en su cara que jamás le entregaré mi hija. JOURDAIN. -Una vez más os repito que calléis.
DORANTE. -¡Cómo! ¿Os opondréis a un honor semejante? ¿Rehusaréis a emparentar con su alteza turca?
MADAMA JOURDAIN. -Señor mío, ocupaos de vuestros asuntos.
DORIMENA. -Es una gloria que no se puede despreciar.
MADAMA JOURDAIN. -Ruego a usted igualmente, señora, que no pase cuidado por lo que no le importa.
DORANTE. -Es la amistad la que nos obliga a interesarnos por vuestro encumbramiento.
MADAMA JOURDAIN. -No me hará daño prescindir de tal amistad.
DORANTE. -Tened en cuenta que vuestra hija accede a los deseos de su padre.
MADAMA JOURDAIN. -¿Mi hija consiente en casarse con un turco?
DORANTE. -Indudablemente.

MADAMA JOURDAIN. -¿Y puede olvidar a Cleonte?
DORANTE. -¡Qué no hará una mujer por encumbrarse a la categoría de gran dama!
MADAMA JOURDAIN. -¡Si eso fuera verdad la estrangulaba!
JOURDAIN. -¡Basta ya! Os repito que se celebrará el matrimonio.
MADAMA JOURDAIN. -Y yo os repito que no.
JOURDAIN. -¡Qué porfía!
LUCILA. -¡Mamá!
MADAMA JOURDAIN. -¡Aparta! Eres una coqueta.
JOURDAIN. -¡Cómo! ¿La reprendéis porque me obedece?

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