El ricachón en la corte (Moliere) Libros Clásicos

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MADAMA JOURDAIN. -Sí. Tengo sobre ella los mismos derechos que vos.
COVIELLE. -Señora.
MADAMA JOURDAIN. -¿ Qué es lo que queréis?
COVIELLE. -Una palabra.
MADAMA JOURDAIN. -No me interesa.
COVIELLE (A Jourdain.) -Si quisiera escuchar reservadamente una palabra, yo os respondería de su consentimiento.
MADAMA JOURDAIN. -Jamás.
COVIELLE. -Haced la prueba.
MADAMA JOURDAIN. -¡No!
JOURDAIN. -Escuchadle.
MADAMA JOURDAIN. -¡No quiero!
JOURDAIN. -El os dirá...
MADAMA JOURDAIN. -No quiero que me diga nada.
JOURDAIN. -¡Qué obstinación! ¿ Qué daño os puede ocasionar escucharle?
COVIELLE. -Oídme, y después haced lo que os dé la gana.
MADAMA JOURDAIN. -¡Hablad de una vez!
COVIELLE (Aparte, a madama Jourdain.) -¡Os estamos haciendo señas hace una hora! ... ¿No comprendéis que todo esto es por seguirle la corriente a vuestro marido, al que hemos chasqueado disfrazándonos, y que ese hijo del Gran Turco es Cleonte en persona?

MADAMA JOURDAIN. -¡Ah!
COVIELLE. -Y yo, Covielle, soy el que hace de intérprete.
MADAMA JOURDAIN. - Siendo así, me rindo.
COVIELLE. -Ahora, disimulad.
MADAMA JOURDAIN. -¡Bien! ... Hemos hablado y consiento en la boda.
JOURDAIN. -¡Ya era hora de que todo el mundo se aviniera con la razón! ¡No queríais escucharle, y yo estaba seguro de que cuando supiérais lo que significa ser hijo del Gran Turco!...
MADAMA JOURDAIN. -Me lo ha explicado y me ha convencido. Haced venir al notario.
DORANTE. -Bien dicho. Y ahora, para mayor satisfacción vuestra y para desvanecer toda ocasión de celos, sabed que Dorimena y yo nos serviremos del mismo notario para testificar nuestro matrimonio. MADAMA JOURDAIN. -Cuenten con mi consentimiento.
JOURDAIN (Bajo a Dorante.) -¿Eso lo diréis para engañarla?
DORANTE (Bajo a jourdain.) -Conviene que lo crea.
JOURDAIN. -Bueno. Que avisen inmediatamente al notario.
DORANTE. -Y mientras llega y ultima los contratos, que comience el bailable para divertir a su alteza.
JOURDAIN. -Admirablemente Pensado. Cada uno en su sitio.
MADAMA JOURDAIN. -¿Y Nicolasa?
JOURDAIN. -Se la otorgo al intérprete, y mi mujer a quien la quiera.
COVIELLE. -Gracias, señor (Aparte.) ¡Si puede hallarse hombre más loco, iré a contarlo a Roma!
(La comedia acaba con un bailable.

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