Una guirnalda de flores (Louisa May Alcott) Libros Clásicos

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"Luego, otro de los que me encantaban, era Jimmy Dolan, un enfermo de la cadera, porque era muy alegre a pesar del dolor, y un verdadero héroe en pequeño por el modo como soportaba las curas dolorosas que tenían que hacerle. Nunca podrá curar del todo y ahora está en su casa; pero todavía voy a verlo, y está aprendiendo a construir muebles de juguete, así que, con el tiempo, si se encuentra en condiciones de trabajar, podrá llegar a ser ebanista, o a hacer cualquier otro trabajo liviano. "Pero el favorito de todos era Johnny, el cieguecito. Le habían tenido que sacar los ojos, y lo encontraba tan indefenso y patético, con toda la vida por delante y nadie que pudiera ayudarle, porque sus padres eran muy pobres y tenía que dejar el hospital por tratarse de un incurable. Casi me lo entregaron, porque la primera vez que lo vi, estaba cantándole a Jimmy, cuando se abrió la puerta y un niñito entró torpemente en la sala.
"-Oigo una voz muy linda y quiero encontrarla -dijo, deteniéndose al sentir que yo me callaba, y extendiendo las manos como si pidiera más.
"-Ven, Johnny, y la señora te cantará como un ruiseñor -lo llamó Jimmy, tan orgulloso como Barnum al enseñar a Jumbo. "El pobrecito se acercó a nosotros y se apoyó en mi rodilla, sin moverse, mientras yo cantaba todas las canciones infantiles que sé. Luego llevó a mis labios un delgado dedito, como si quisiera tocar el lugar de donde procedía la música y, me dijo, con el pálido rostro sonriente:
"-¡Por favor, cante más, muchas más! ¡Me gustan tanto!
"Así que tuve que seguir cantando, hasta quedarme ronca, y Johnny bebía mis canciones como si fueran agua; seguía el compás con la cabeza, golpeaba el suelo con el pie cuando canté "Marchando a través de Georgia", y lanzó débiles hurras en el coro de "Roja, blanca y azul". Era un espectáculo encantador ver cómo gozaba con ellas, y me alegré de que mi voz pudiera servir de consuelo a los pobres niños. Johnny lloró cuando tuve que irme, y me conmovió de tal modo que resolví informarme acerca de él y hacerle ingresar en la Escuela de Ciegos, porque es el único lugar donde pueden enseñarle y darle una vida feliz."
-Creo que ibas allí el día que nos encontramos, Lizzie; porque tenías un aspecto tan solemne como si todos tus amigos hubieran perdido la vista -exclamó Marion.

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