Una guirnalda de flores (Louisa May Alcott) Libros Clásicos

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"¿No se acuerda de Joe Collins, coronel? Me alegro mucho de volver a verlo, señor", me dijo. Y entonces lo recordé todo y hablamos largo rato, y me enteré de que el pobre muchacho había tenido bastante mala suerte, que carecía casi de amigos, pero que seguía siendo tan orgulloso e independiente como siempre y decidido a bastarse a sí mismo, mientras se lo permitieran sus fuerzas. Me ha dado su dirección, y pienso ocuparme de él, porque no tenía muy buen aspecto, y estoy seguro de que no puede hacer gran cosa.
"Todos nos alegramos mucho, y Joe vino a vernos, y papá lo envió a hacer mil recados, ayudándole de ese modo hasta que se marchó a Nueva York. Entonces, en medio de los preparativos y la emoción de las fiestas, nos olvidamos de Joe, hasta que papá vino y lo echó de menos al no verle en su puesto. Me dijo que fuera a buscarlo, y Harry y yo buscamos por todas partes, hasta que lo encontramos, en una pobre casita del North End, enfermo de fiebre reumática, en su miserable cuartito, sin tener nadie que lo cuidara excepto la lavandera que le alquilaba la pieza. "¡Me arrepentí tanto de haberme olvidado de él! Pero Joe nunca se quejaba y no hacía más que decirnos, con su alegre sonrisa: "Yo ya me imaginaba que el coronel estaba fuera, y de todos modos, no quería molestarle". Trataba de mostrarse contento, aunque sufría unos dolores atroces; llamaba a Harry "mayor", y nos agradeció mucho lo que le habíamos llevado, aunque no quería tomar el té ni las naranjas, y exclamó cuando le dije, como una tonta, pensando que era lo que debía decir:
-¿Quiere que le humedezca la frente, ya que tiene tanta fiebre?
"-No, gracias, señorita; ya me la he lavado yo; creo que lo que me haría mucho más bien sería un poco de tabaco, y perdóneme que se lo diga.
"Harry salió corriendo y trajo un buen paquete de tabaco .y una pipa, y cuando nos marchamos, prometiendo volver pronto, dejamos a Joe fumando tan contento y envuelto en una nube de humo. Fuimos a verlo casi a diario y lo pasamos muy bien; porque Joe nos contaba sus aventuras y nos interesamos de tal modo en la guerra, que yo empecé a leer de nuevo historia por las noches, y a papá le agradaba eso mucho y volvió a contarnos todas las batallas en que había tomado parte.

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