Una guirnalda de flores (Louisa May Alcott) Libros Clásicos

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Toda la mañana estuvo esperando que llamaran a la puerta, pero no vino nadie; y a las dos en punto se fue a sus clases de baile, diciéndose con un suspiro:
-Todos están tan ocupados que no es de extrañar que me olviden. Leeré los festejos en los diarios y trataré de contentarme con ello.
Aunque no se sentía con ganas de bailar, tuvo mucha paciencia con sus pequeños alumnos, y cuando la lección hubo terminado, y se sentó un momento a descansar, su cabeza estaba llena de las glorias de la Kermesse. De repente "Mademoiselle" se acercó a ella, y en medio de amables palabras, le dio la primera sorpresa agradable al ofrecerle un salario mayor, clases de niños menos pequeños y muchas felicitaciones por su habilidad y fidelidad. Jessie aceptó con agradecimiento, y corrió a su casa para decírselo a Laura, olvidando el cansancio de sus pies y las decepciones que había sufrido.
En su puerta la esperaba una segunda sorpresa, en la persona de la doncella de la señora Fletcher, que le traía una gran caja y una nota de Fanny. Jessie no supo cómo pudo subir las escaleras con aquel enorme paquete, tanta era su prisa por ver lo que contenía la enorme caja. Asustó a su hermana al irrumpir en su habitación, jadeante, ruborosa y llena de alegría, con el misterioso grito de:
-¡Las tijeras, aprisa, las tijeras!
Saltaron cuerdas y papeles, cedió la tapa, y llena de regocijo Jessie vio un traje completo de húngara extendido ante ella. No supo lo que aquello significaba hasta que abrió la nota y leyó:
Querida Jess: Mi resfriado está peor, y el médico no quiere dejarme salir esta noche. ¿No es terrible? Nuestro baile va a estropearse si tú no ocupas mi lugar. Sé que tú nos harás ese favor y pasarás un buen rato a la vez. Todos se alegrarán, pues tú lo haces mucho mejor que yo. Mi traje te sentará bien, si le haces unos pequeños arreglos; y mis botas no te estarán demasiado grandes, ya que, a pesar de ser gorda, tengo los pies pe­queños, a Dios gracias. Mamá irá a buscarte a las siete, y luego te dejará en tu casa; y mañana tienes que venir temprano a casa para contármelo todo.
En la cajita hallarás una pequeña prenda de nuestra gratitud, por tu amabilidad al ayudarnos.

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