Las Mujercitas se casan (Louisa May Alcott) Libros Clásicos

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Están locas por ver el río, sacar apuntes del puente roto y copiar algunas de las cosas que tanto admiran en mi carpeta. ¡Han sido tan amables conmigo!... Y les estoy especialmente agradecida, pues todas son ricas y saben que yo soy pobre sin hacérmelo notar nunca.
-¿Y por qué habían de hacértelo notar? -La señora de March hizo la pregunta con un aire que las chicas llamaban "digno de María Teresa".
-Mamita, sabes tan bien como yo que esa diferencia tiene mucha importancia para casi todo el mundo, así que no te encrespes como una gallina cuando algún ave pica a sus pollitos.
Rió de buena gana la señora de March y suavizando su orgullo materno preguntó:
Bueno, chiquita, ¿de qué se trata?
-Quisiera invitar a las chicas a almorzar aquí la semana que viene, llevarlas en coche a todos los sitios que quieran visitar, hacer quizá un paseo eh bote por el río... es decir, hacerles una fiestecita artística.
-Todo parece factible. ¿Qué les darías de almorzar? Me imagino que bastará con sandwich, torta, fruta y café, ¿no?
-¡Oh, no, mamá! Yo había pensado darles también lengua y pollo fríos, chocolate y helados. Estas chicas están habituadas a esas cosas y yo quiero que mi almuerzo sea correcto y elegante por lo mismo que saben que trabajo para vivir.
-¿Cuántas chicas son? -preguntó la señora empezando a ponerse seria.
-En clase somos entre doce y catorce, pero no creo que vengan todas...
-¡Criatura! Vas a tener que alquilar un ómnibus para llevarlas de aquí para allá...
-¡Pero; mamá! ... ¿Cómo se te ocurre? Probablemente no vendrán más de siete u ocho. Alquilaré una camioneta y pediré prestado el cochecito del señor Laurence.
-Todo eso saldrá caro, Amy.
-No tanto, mamita. He calculado el gasto y lo voy a pagar yo.
-¿No te parece, querida, que por lo mismo que esas chicas están acostumbradas a esas cosas, por más que nos empeñemos no les ofreceríamos hada nuevo? Por eso, si hacemos todo más sencillo, les resultará a ellas un cambio agradable y a nosotros menos gravoso que em­peñándonos a comprar o pedir prestado cosas que no necesitamos y que no están de acuerdo con nuestra posición.
-Si no lo hago del modo que he pensado prefiero no hacerlo, mamá. Sé que puedo llevarlo a cabo perfectamente con tu ayuda y la de las chicas.

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