Las Mujercitas se casan (Louisa May Alcott) Libros Clásicos

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-Va mejor así. Esa espaldita es demasiado joven para tener tanta pesadez...
¿No les parece muy bueno de parte de ese señor? Me gusta observar esas cosas porque, como dice papá, "son las insignificancias las que muestran el carácter de la gente". Cuando se lo conté a la señora esa noche ella rió y me dijo:
-Ase debe de haber sido el profesor Bhaer... Siempre está haciendo cosas así.
También me contó que es de Berlín, muy instruido y bueno, pero pobre como las ratas. Da lecciones para mantenerse él y dos sobrinos huérfanos que está educando aquí, según los deseos de su hermana, que se había casado con un americano. La historia no es especialmente romántica, pero a mí me interesó y me alegré de saber que la señora de K. le presta la sala para alguna de sus clases. Como hay una puerta con cristales entre la sala y la "nursery", donde estaré yo, pienso espiar al profesor y luego podré contarles cómo es. Tiene casi cuarenta años, y no hay peligro alguno, mamita.
Después de la comida ataqué el gran costurero y pasé una noche tranquila con mi nueva amiga. Como pienso seguir mi diario, les mandaré una carta-diario semanal. Así que, buenas noches, y seguiré mañana.
Martes a la noche
Mi seminario estuvo hoy muy animado porque las chicas parecían enloquecidas y por momentos creí que iba a tener que sacudirlas para que se calmaran, pero por fin algún ángel bueno debe de haberme inspirado la idea de probar la gimnasia como calmante, hasta que las chicas se dieron por felices de sentarse y quedarse quietas. Después del almuerzo la mucama las sacó a dar un paseo y yo seguí con mi costura. Justo cuando agradecía a los dioses haber aprendido a hacer lindos ojales, se abrió la puerta de la sala y alguien empezó a tararear:
"Kenss du das land"
Sé que fue horriblemente incorrecto, pero no pude resistir la tentación y, levantando un poquitito la cortina de la puerta de cristales, me puse a espiar. Ahí estaba el profesor Bhaer y pude mirarlo bien mientras arreglaba los libros. Es un típico alemán, bastante grueso, con pelo castaño que le cae por todos lados sin mucho arreglo, tupida barba, buena nariz, los ojos más bondadosos que he visto en mi vida y una voz fuerte que hace bien a los oídos acostumbrados al agudo y descuidado "graznido" de los americanos.

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