Las Mujercitas se casan (Louisa May Alcott) Libros Clásicos

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-Le doy mi palafra que es así. Si hacemos un ruido muy grande, usted nos chista y vamos más despacito.
Le prometí que así lo haría, pero dejó la puerta abierta y disfruté tanto como ellos de la farra, porque en mi vida he visto una animación más magnífica. Ojalá los americanos fuéramos tan sencillos y naturales como los alemanes, ¿no es cierto?
Me gusta tanto escribir que seguiría hilvanando frases por siempre jamás si no fuera que me detienen motivos económicos, pues a pesar de haber utilizado papel fino y escrito con letra chica, tiemblo de pensar en el franqueo que llevará esta larguísima carta. Por favor, no se olviden de mandarme la de Amy en cuanto la hayan leído todos. Mis noticias van a parecerles muy insignificantes junto a los esplendores de Amy, pero sé que igual les gustarán. ; Y Teddy? ¿Acaso estudia tanto que no encuentra tiempo de escribir a sus amigos? Cuídalo mu­cho por mí, Beth, y cuéntame todo lo referente a los nenes y dales montones de cariños a todos.
De vuestra fiel
Jo
Mi queridísima Beth:
Como ésta va a ser una carta muy garabateada, te la dirijo a ti porque puede que te divierta y te dé alguna idea de mis andanzas, pues aunque tranquilas, son bastante divertidas. Después de lo que Amy llamaría esfuerzos herculáneos en el campo de la agricultura moral y mental, mis jóvenes ideas comienzan a brotar en mis alumnas y mis ramitas a doblarse en la dirección que yo deseo. A mi no me resultan tan interesantes como Tina y los dos chicos, pero cumplo con mis deberes para con ellas y creo que me quieren. Franz y Emilio son mucha­chitos joviales, enteramente como a mí me gustan los chicos, pues la mezcla del espíritu alemán con el americano produce en ellos un constante estado de efervescencia. Los sábados a la tarde son momentos bullangueros y de jarana, ya los pasemos dentro de la casa o fuera, porque en los días lindos todos salen a dar un paseo juntos como una escuela, con el profesor, y yo para poner orden, ¡y resulta de lo más divertido!
Ahora somos muy buenos amigos y he empezado a tomar lecciones. En realidad, no pude evitarlo, y todo sucedió de manera tan chusca que tengo que contártelo. Para comenzar por el principio, la señora ´Kirke me llamó un día cuando pasaba yo por el cuarto del señor Bhaer, donde.

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