A través del espejo (Lewis Carroll) Libros Clásicos

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Y sacando una cinta de medir del bolsillo empezó a jalonar el terreno, colocando unos taquitos de madera, a modo de mojones, por aquí y por allá.
-Cuando haya avanzado dos metros -dijo, colocando un piquete para marcar esa distancia- te daré las instrucciones que habrás de seguir... ¿Quieres otra galleta?
-¡Ay, no, gracias! -contestó Alicia-. Con una tengo más que suficiente.
-Se te ha quitado la sed, entonces, ¿eh? -comentó la Reina.
Alicia no supo qué contestar a esto, pero afortunadamente no parecía que la Reina esperase una respuesta, pues continuó diciendo:
-Cuando haya avanzado tres metros, te las repetiré, no vaya a ser que se te olviden. Cuando llegue al cuarto, te diré «adiós». Y cuando haya pasado el quinto, ¡me marcharé!
Para entonces la Reina tenia ya colocados todos los piquetes en su sitio; Alicia siguió con mucha atención cómo volvía al árbol y empezaba a caminar cuidadosamente por la hilera marcada.
Al llegar al piquete que marcaba los dos metros se volvió y dijo:
-Un peón puede avanzar dos casillas en su primer movimiento, ya sabes. De forma que irás muy de prisa través de la tercera casilla... supongo que lo harás en tren... y te encontrarás en la cuarta antes de muy poco tiempo. Bueno, esa casilla es de Tweedledum y Tweedledee... En la quinta casilla casi no hay más que agua... La sexta pertenece a Humpty Dumpty... pero ¿no dices nada?
-Yo... yo no sabía que tuviese que decir nada... por ahora... -vaciló intimidada Alicia.
-Pues debías haber dicho - regañó la Reina con tono bien severo- «Pero ¡qué amable es usted en decirme todas estas cosas»... Bueno, supondremos que lo has dicho... La séptima casilla es toda ella un bosque... pero uno de los caballos te indicará el camino... y en la octava ¡seremos reinas todas juntas y todo serán fiestas y ferias!
Alicia se puso en pie, hizo una reverencia y volvió a sentarse de nuevo.
Al llegar al siguiente piquete, la Reina se volvió de nuevo y esta vez le dijo:
-Habla en francés cuando no te acuerdes de alguna palabra en castellano... acuérdate bien de andar con las puntas de los pies hacia afuera... y ¡no te olvides nunca de quién eres!
Esta vez no esperó a que Alicia le hiciera otra reverencia, sino que caminó ligera hacia el próximo piquete, donde se volvió un momento para decirle «adiós» y se apresuró a continuar hacia el último.

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