A través del espejo (Lewis Carroll) Libros Clásicos

Página 43 de 85

-¡Bonito cangrejo pescaste!, ¿eh? -observó, mientras Alicia volvía a sentarse en su banqueta, muy aliviada de ver que continuaba dentro del bote.
-¿De veras?, pues yo no lo vi -dijo Alicia, atisbando con cautela las aguas oscuras por encima de la borda. -Ojalá no se hubiese soltado... ¡Me hubiera gustado tanto llevarme un cangrejito a casa! -Pero la oveja sólo se rió desdeñosamente y continuó haciendo calceta.
-¿Hay muchos cangrejos por aquí? -le preguntó Alicia.
-Hay cangrejos y toda clase de cosas -replicó la oveja. -Hay un buen surtido; no tienes más que escoger. ¡Vamos, decídete!, ¿qué es lo que quieres comprar?
-¡¿Comprar?! -repitió Alicia con un tono de voz entre asombrado y asustado... pues los remos, la barca y el río se habían esfumado en un instante y se encontraba de nuevo en la pequeña y oscura cacharrería de antes.
-Querría comprarle un huevo, por favor -dijo al cabo con timidez. -¿A cuánto los vende?
-A cinco reales y un ochavo el huevo... y a dos reales la pareja.
-¿Entonces dos cuestan más barato que uno? -preguntó Alicia, asombrada, sacando su monedero.
-Es que si compras dos huevos tienes que comerte los dos -explicó la oveja.
-En ese caso, me llevaré sólo uno, por favor -concluyó Alicia, colocando el dinero sobre el mostrador; pues estuvo pensando que -Vaya una a saber si están todos buenos.
La oveja tomó el dinero y lo metió en una caja. Dijo luego: -Nunca le doy a mis clientes nada con la mano... eso no estaría bien... has de cogerlo tu misma-. Y con esto se fue hacia el otro extremo de la tienda y colocó el huevo de pie sobre un estante.
Me, pregunto por qué no estaría bien que me lo entregara ella misma -pensó Alicia, a medida que avanzaba a tientas entre mesas y sillas, pues el fondo de la tienda estaba muy oscuro. -Ese huevo parece estar alejándose cuanto más camino hacia él y..., ¿qué es esto?, ¿será una silla?, pero..., ¿cómo?, ¡si tiene ramas! ¡Que raro es esto de encontrarse un árbol creciendo aquí dentro! ¡Pero si también veo allí un pequeño riachuelo! Bueno, desde luego esta es la tienda más extraña que haya visto jamás...
Alicia continuó de este modo, cada vez más asombrada a medida que todo a lo que se acercaba se iba convirtiendo en un árbol; y casi esperaba que le sucediera lo mismo al huevo.

Página 43 de 85
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: