Las amistades peligrosas (Choderlos de Laclos) Libros Clásicos

Página 5 de 316


Todavía no son las cinco; no debo ir a donde madre hasta las siete; tiempo me sobraría, si tuviese algo que decirte, pero no han dicho nada aún; y sin los preparativos que veo y la cantidad de oficialas que vienen, todas para mí, creería que no se piensa en casarme, y que es una nueva chochez de la buena Pepa3. Sin embargo, me ha dicho madre tantas veces que una señorita debe permanecer en el convento hasta que se case, que pues ahora me ha hecho salir, debe ser verdad lo que Pepa asegura.
Acaba de parar un coche a la puerta y madre me envía a decir que pase inmediatamente a su cuarto. ¿Si será aquel sujeto? No estoy vestida,
2 Educanda en el mismo colegio. 3 Tornera del convento.
mi mano tiembla y me palpita el corazón. He preguntado a mi doncella quién está con mi madre: "Seguramente es el señor C. . ." y se reía. ¡Oh, creo que es él! Volveré sin falta para contarte lo que haya pasado. No puedo hacerme esperar. Adiós, hasta un ratito.
¡Cómo vas a burlarte de la pobre Cecilia! ¡Qué vergüenza he pasado! Pero tú hubieras caído en el garlito como yo. Al entrar en el cuarto de madre he visto un sujeto vestido de negro y que estaba de pie cerca de ella; le he saludado lo mejor que he podido y me quedé después hecha una estatua. Ya puedes pensar cuánto le examinaría. "Señora, ha dicho a mi madre al saludarme, esto es lo que se llama una linda señorita, y aprecio más que nunca la bondad de usted." Al oír esta expresión tan positiva me asaltó un temblor tal que no podía sostenerme; hallé una silla junto a mí y me senté, bien colorada y confusa. Apenas lo hice, vi a aquel hombre a mis pies; tu pobre Cecilia perdió entonces la cabeza; mi madre dice que estaba como espantada. Me levanté dando un grito muy agudo, mira, así como aquel día del trueno. Madre soltó una carcajada, diciéndome: "Y bien, ¿qué tienes? Siéntate y alarga el pie a este hombre." En efecto, hija mía, este hombre era el zapatero. No puedo explicarte cuán corrida quedé; por fortuna sólo estaba allí mi madre. Creo que cuando esté casada no me calzará ese zapatero.
Convén conmigo en que sabemos mucho. Adiós.

Página 5 de 316
 

Paginas:
Grupo de Paginas:                 

Compartir:




Diccionario: