Las amistades peligrosas (Choderlos de Laclos) Libros Clásicos

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Si esto conviene a su madre y a usted misma, respondo de ir con mis dos caballeros. Adiós, mi querida; mis cumplimientos a mi estimada señora de Volanges. La abrazo tiernamente.
En..., a 13 de agosto de 17...

CARTA XIV
CECILIA VOLANGES A SOFÍA CARNAY
No te he escrito ayer, mi amada Sofía, pero no ha sido por haberme divertido, te lo aseguro. Mamá estaba y la he acompañado todo el día. Cuando me separé de ella por la noche, no tenía ganas de nada y me he acostado luego para asegurarme de que el día estaba acabado. No es decir que no quiera mucho a mamá, pero yo no sé lo que era. Yo debía haber ido a la ópera con la marquesa de Merteuil, y el caballero Danceny debía hallarse allí. Sabes ya que son las dos personas que me agradan más; cuando llegó la hora en que yo también debí haber ido, se me oprimió el corazón a pesar mío. No hallaba gusto en nada y lloré, lloré sin poderlo remediar. Felizmente mamá estaba acostada y no me veía. Estoy segura de que el caballero Danceny lo ha sentido también, pero se habrá distraído con el espectáculo y con la concurrencia; es muy diferente.
Por fortuna mamá está hoy mejor, y la señora de Merteuil vendrá con otra persona y el caballero Danceny; mas siempre viene muy tarde, y cuando una está sola tanto tiempo es cosa muy fastidiosa. Aún no son más de las once. Es verdad que debo tocar el arpa, además mi toilette me ocupará algún tiempo, pues hoy quiero estar bien peinada. Creo que la madre Perpetua tiene razón, y que luego que entramos en la sociedad nos hacemos presumidas. Jamás he deseado tanto parecer bonita como de algunos días a esta parte, y hallo que no lo soy tanto como lo creía. Además se pierde mucho al lado de las señoras que se ponen colorete, como por ejemplo la señora de Merteuil, a la que veo que todos los hombres la encuentran más bella que yo; pero esto no me disgusta mucho, porque me quiere bien, y además me asegura que Danceny me halla más bonita que ella. Es mucha bondad de su parte el habérmelo dicho, y aun tenía el aire de estar muy contenta de ello; no lo concibo. ¿Es que me quiere tanto? ¿Y él? ¡Ah! esto me da también mucho gusto.

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