Las amistades peligrosas (Choderlos de Laclos) Libros Clásicos

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Mientras mi madre hablaba con la señora que entró, quise mirarle un instante. Me encontré con sus ojos y me fue imposible separar los míos. Un momento después vi correr sus lágrimas y se vio obligado a volverse un poco para no ser visto. Entonces no pude contenerme y comprendí que yo también iba a llorar. Salí de allí y con un lápiz escribí en un pedazo dee papel: "No esté usted tan triste, se lo suplico, prometo responderle." Seguramente no puedes decir que haya mal en esto y sobre todo no pude resistir. Puse mi papelito entre las cuerdas del arpa, como estuvo antes su carta, y volví a la sala. Ya estaba más tranquila y esperaba con impaciencia que se fuera aquella señora. Por fortuna iba haciendo visitas y se marchó pronto. Inmediatamente volví al arpa y vi bien por su aire que no sospechaba la cosa. Pero cuando volvió, ¡oh, qué contento estaba! Al poner el arpa delante de mí se colocó de manera que mamá no podía verle y tomando mi mano me la apretó... pero de un modo... Fue sólo un instante, mas no puedo decirte qué placer tuve. Sin embargo, la retiré; con que no tengo nada que echarme en cara.
Ahora, mi querida amiga, ya ves que no puedo dispensarme de escribirle pues se lo he prometido, y además no iré a ponerle triste otra vez, pues yo sufro más que él. Si fuese por cosa mala, seguramente no lo haría; pero, ¿qué mal puede haber en escribir, sobre todo, cuando es para impedir que alguno sea desgraciado? Lo que me embaraza es que no sabré hacer bien mi carta, pero ya comprenderá él que no es culpa mía, y además estoy segura que con sólo ser cosa mía le dará infinito gusto.
Adiós, mi querida Sofía. Si piensas que he hecho mal dímelo, pero creo que no. Cuanto más cerca está el momento de escribirle, más palpita mi corazón. Mas es preciso puesto que se lo prometí. Adios.
En..., a 20 de agosto de 17...

CARTA XIX
CECILIA VOLANGES AL CABALLERO DANCENY
Muy señor mío: Estaba usted tan triste ayer y me daba tanta pena, que me he visto forzada a responder a su carta. Sigo pensando que no debo hacerlo, pero como lo he prometido no quiero faltar a mi palabra, y esto debe probarle mi amistad.

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