Middlemarch, Un estudio de la vida de las Provincias (George Eliot) Libros Clásicos

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Son demasiado desvalidos, sus vidas son demasiado frágiles. Una comadreja o un ratón que se procura su propio sustento es más interesante. Quiero pensar que los animales que nos rodean tienen almas algo similares a las nuestras, y o bien llevan a cabo sus pequeños quehaceres o nos hacen compañía, como Monk. Pero esos animales son parásitos.

-Cómo me alegro de saber que no le gustan -dijo el bueno de Sir James. Yo nunca tendría uno, pero a las damas les suelen gustar estos perros malteses. Toma, John, llévate este perro, ¿quieres?

El censurable cachorro, cuyo morro y ojos eran igualmente negros y expresivos, fue de este modo quitado de en medio, puesto que la señorita Brooke había decidido la conveniencia de que no hubiera nacido. Pero sintió la necesidad de explicarse.

-No debe juzgar los sentimientos de Celia por los míos. Creo que a ella sí le gustan estos animalillos. Tuvo un pequeño terrier una vez, al cual quería mucho. A mí me entristecía porque temía pisarlo. Soy bastante corta de vista.

-Siempre tiene su propia opinión de las cosas, señorita Brooke, y siempre es una opinión buena.

¿Qué posible respuesta había para tan necio piropeo? -Sabe, la envidio en eso -dijo Sir James mientras proseguían al paso rápido que marcaba Dorothea.

-No entiendo bien lo que quiere decir.

-Su capacidad de formarse una opinión. Yo puedo hacerlo con las personas. Sé cuándo me gustan. Pero en otros temas, créame, a menudo me cuesta decidir. Se oyen cosas muy sensatas desde posturas enfrentadas.

-O se nos antojan sensatas. Tal vez no distingamos siempre entre lo sensato y lo insensato.

Dorothea sintió que estaba siendo descortés.

-En efecto -dijo Sir James-, pero usted sí parece tener la capacidad de distinguir.

-Al contrario. A menudo soy incapaz de decidir. Pero eso es por ignorancia. La conclusión correcta está ahí de todos modos, aunque yo sea incapaz de verla.

-Creo que muy pocos la verían con más rapidez. Sabe, Lovegood me decía ayer que tiene usted la mejor idea del mundo para un plan de viviendas -pensaba que era algo asombroso, viniendo de una joven. De verdadero genus, para emplear su expresión. Dijo que usted quería que el señor Brooke construyera otro grupo de casitas, pero le daba la impresión de que era improbable que su tío consintiera. Verá, esa es una de las cosas que yo quiero hacer, me refiero en mi propia finca.

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