Política (Aristóteles) Libros Clásicos

Página 290 de 299

esclavos y de las mujeres; y los esclavos, con tal que se les deje vivir a
su gusto, son muy partidarios de la tiranía y de la demagogia. El pueblo
también a veces hace de monarca; y por esto el adulador merece una alta
estimación, lo mismo de la multitud que del tirano. Al lado del pueblo se
encuentra el demagogo, que es para él un verdadero adulador; al lado del
tirano se encuentran viles cortesanos, que no hacen otra cosa que adular
perpetuamente. Y así, la tiranía sólo quiere a los malvados, precisamente
porque gusta de la adulación, y no hay corazón libre que se preste a esta
bajeza. El hombre de bien sabe amar, pero no adula. Además, los malos son
útiles para llevar a cabo proyectos perversos; pues «un clavo saca otro
clavo», como dice el proverbio. Lo propio del tirano es rechazar a todo el
que tenga un alma altiva y libre, porque cree que él es el único capaz de
tener estas altas cualidades; y el brillo que cerca de él producirían la
magnanimidad y la independencia de otro cualquiera anonadaría esta
superioridad de señor que la tiranía reivindica para sí sola. El tirano
aborrece estas nobles naturalezas, que considera atentatorias a su poder.
También es costumbre del tirano convidar a su mesa y admitir en su
intimidad a extranjeros más bien que a ciudadanos; porque éstos son a sus
ojos enemigos, mientras que aquéllos no tienen ningún motivo para hacer
nada contra su autoridad.
Todas estas maniobras y otras del mismo género que la tiranía emplea
para sostenerse son profundamente perversas.
En resumen, se las puede clasificar desde tres puntos de vista
principales, que son los fines permanentes de la tiranía: primero, el
abatimiento moral de los súbditos, porque las almas envilecidas no piensan
nunca en conspirar; segundo, la desconfianza de unos ciudadanos respecto
de otros, porque no se puede derrocar la tiranía mientras los ciudadanos
no estén bastante unidos para poder concertarse; y así es que el tirano

Página 290 de 299
 



Grupo de Paginas:               

Compartir:




Diccionario: