Doble culpabilidad (Agatha Christie) Libros Clásicos

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-¿Estuvo ella en Charlock?
-Seguro. El tren, como usted mismo me dijo, sale de aquí a las once y llega a Charlock Bay a las dos. De regreso, incluso es más rápido. Sale de Charlock a las cuatro y cinco y llega aquí a las seis quince.
»Las miniaturas jamás estuvieron en la caja. Ésta fue violentada antes de ser puesta en el maletín. Así, el cometido de mademoiselle Mary consistía en hallar un par de bobos sensibles a sus encantos y campeones de la belleza en apuros. Por desgracia para ella, uno de los bobos era Hércules Poirot.
-Cuando habló de ayudar a un desconocido me engañaba.
-Jamás le engañé, Hastings. Sólo permití que usted mismo se engañase. Yo me refería al señor Baker Wood, un desconocido en estas playas -su cara denotó mal humor-. ¡Ah! ¡Cómo me irrita el recuerdo de la sobretasa! No hay derecho a cobrar la misma tarifa hasta Charlock Bay que por un viaje de ida y vuelta. Esos abusos me inducen a proteger a los turistas. Cierto que el señor Wood no es hombre agradable, pero ¡es un turista! Y nosotros, los extranjeros, tenemos el deber ineludible de ayudarnos mutuamente contra toda clase de desafueros.


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