El caso del baile de la Victoria (Agatha Christie) Libros Clásicos

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Ven conmigo y nos divertiremos.
-Está bien. Espérame, de lo contrario nos separará la gente.
Lord Cronshaw le volvió la espalda y salió del palco. El capitán Digby, a quien acompañaba la señora Davidson, aguardó. Pero el tiempo pasaba y lord Cronshaw no aparecía.
Finalmente, Digby se impacientó.
-¿Si creerá ese chiflado que vamos a estarle aguardando toda la noche? Vamos a buscarle.
En ese instante se incorporó a ellos mistress Mallaby.
-Está hecho un hurón -comentó la preciosa viuda.
La búsqueda comenzó sin gran éxito hasta que a mistress Mallaby se le ocurrió que podía hallarse en el reservado donde habían cenado una hora antes. Se dirigieron allá ¡y qué espectáculo se ofreció a sus ojos! Arlequín estaba en el reservado, cierto es, pero tendido en tierra y con un cuchillo de mesa clavado en medio del corazón.
Japp guardó silencio. Poirot, intrigado, dijo con aire suficiente :
-Une belle affaire! ¿Y se tiene algún indicio de la identidad del autor de la hazaña? No, es imposible, desde luego.
--Bien -continuó el inspector-, ya conoce el resto. La tragedia fue doble. Al día siguiente, los periódicos la anunciaron con grandes titulares. Se decía brevemente en ellos que se había descubierto muerta en su cama a miss Courtenay, la popular actriz, y que su muerte se debía, según dictamen facultativo, a una doble dosis de cocaína. ¿Fue un accidente o un suicidio? Al tomar declaración a la doncella, manifestó que, en efecto, miss Courtenay era muy aficionada a aquella droga, de manera que su muerte pudo ser casual, pero nosotros tenemos que admitir también la posibilidad de un suicidio. Lo sensible es que la desaparición de la actriz nos deja sin saber el motivo de la querella que sostuvieron los dos novios la noche del baile. A propósito: en los bolsillos de lord Cronshaw se ha encontrado una cajita de esmalte que ostenta la palabra «Coco» en letras de diamantes. Está casi llena de cocaína. Ha sido identificada por la doncella de miss Courtenay como perteneciente a su señora. Dice que la llevaba siempre consigo, porque encerraba la dosis de cocaína a que rápidamente se estaba habituando.
-¿Era lord Cronshaw aficionado también a los estupefacientes?
-No por cierto. Tenía sobre este punto ideas muy sólidas.
Poirot se quedó pensativo.
-Pero puesto que tenía en su poder la cajita debía saber que miss Courtenay los tomaba. Qué sugestivo es esto, ¿verdad, mi buen Japp?

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