El caso del baile de la Victoria (Agatha Christie) Libros Clásicos

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-Sí, claro -dijo titubeando el inspector.
Yo sonreí.
-Bien, ya conoce los pormenores del caso.
-¿Y han conseguido hacerse o no con alguna prueba?
-Tengo una, una sola. Hela aquí. -Japp se sacó del bolsillo un pequeño objeto que entregó a Poirot. Era un pequeño pompón de seda, color esmeralda, del que pendían varias hebras como si lo hubieran arrancado con violencia de su sitio.
-Lo encontramos en la mano cerrada del muerto -explicó.
Poirot se lo devolvió sin comentarios. A continuación preguntó:
-¿Tenía lord Cronshaw algún enemigo?
-Ninguno conocido. Era un joven muy popular y apreciado.
-¿Quién se beneficia de la muerte?
-Su tío, el honorable Eustaquio Beltane, que hereda su título y propiedades. Tiene en contra uno o dos hechos sospechosos. Varias personas han declarado que oyeron un altercado violento en el reservado y que Eustaquio Beltane era uno de los que disputaban. El cuchillo con que se cometió el crimen se cogió de la mesa y el hecho sugiere de que se llevase a cabo por efecto del calor de la disputa.
-¿Qué responde a esto míster Beltane?
-Declara que uno de los camareros estaba borracho y que él le propinó una reprimenda, y que esto sucedía a la una y no a la una y media de la madrugada. La declaración del capitán Digby determina la hora exacta, ya que sólo transcurrieron diez minutos entre el momento en que habló con Cronshaw y el momento en que descubrió su cadáver.
-Supongo que Beltane, que vestía un traje de Polichinela, debía llevar joroba y un cuello de volantes...
-Ignoro los detalles exactos de los trajes de máscara -repuso Japp, dirigiendo una mirada de curiosidad-. De todos modos no veo que tengan nada que ver con el crimen.
-¿No? -Poirot sonrió con ironía. No se había movido del asiento, pero sus ojos despedían una luz verde, que yo comenzaba a conocer bien-, ¿verdad que había una cortina en el reservado?
-Sí, pero...
-¿Queda detrás espacio suficiente para ocultar a un hombre?
-Sí, en efecto, puede servir de escondite, pero ¿cómo lo sabe, monsieur Poirot, si no ha estado allí?
-No he estado en efecto, mi buen Japp, pero mi imaginación ha proporcionado a la escena esa cortina. Sin ella el drama no tenía fundamento. Y hay que ser razonable. Pero, dígame: ¿enviaron los amigos de Cronshaw a por un médico o no?
-En seguida, claro es. Sin embargo, no había nada que hacer.

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