El caso del baile de la Victoria (Agatha Christie) Libros Clásicos

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La muerte debió ser instantánea.
Poirot hizo un movimiento de impaciencia.
-Sí, sí, comprendo. Y ese médico, ¿ha prestado ya declaración en la investigación iniciada?
-Sí.
-¿Dijo algo acerca de algún síntoma poco corriente? ¿Era mortal el aspecto del cadáver?
Japp fijó una mirada penetrante en el hombrecillo.
-Sí, monsieur Poirot. Ignoro adonde quiere ir a parar, pero el doctor explicó que había una tensión, una rigidez en los miembros del cadáver que no podía ni acertaba a explicarse.
-¡Aja! ¡Aja! Mon Dieu! -exclamó Poirot-. Esto da que pensar, ¿no le parece?
Yo vi que a Japp no le preocupaba lo más mínimo.
-¿Piensa tal vez en el veneno, monsieur? ¿Para qué ha de envenenarse primero a un hombre al que se asesta después una puñalada?
-Realmente sería ridículo -manifestó Poirot plácidamente.
-Bueno, ¿desea ver algo, monsieur? ¿Le gustaría examinar la habitación donde se halló el cadáver de lord Cronshaw?
Poirot agitó la mano.
-No, nada de eso. Usted me ha referido ya lo único que puede interesarme: el punto de vista de lord Cronshaw respecto de los estupefacientes.
-¿De manera que no desea ver nada?
-Una sola cosa.
-Usted dirá...
-El juego de las figuras de porcelana china que sirvieron para sacar copia de los trajes de máscara.
Japp le miró sorprendido.
-¡La verdad es que tiene usted gracia! -exclamó después.
-¿Puede hacerme ese favor?
-Desde luego. Acompáñeme ahora mismo a Bergeley Square, si gusta. No creo que míster Beltane ponga reparos.


Partimos en el acto en un taxi. El nuevo lord Cronshaw no estaba en casa, pero a petición de Japp nos introdujeron en la «habitación china» donde se guardaban las gemas de la colección. Japp miró unos instantes a su alrededor, titubeando.
-No se me alcanza cómo va usted a encontrar lo que busca, monsieur -dijo.
Pero Poirot había tirado ya de una silla, colocada junto a la chimenea, y se subía a ella de un salto, más propio de un pájaro que de una persona. En un pequeño estante, colocadas encima del espejo, había seis figuras de porcelana china. Poirot las examinó atentamente, haciendo poquísimos comentarios mientras verificaba la operación.
-Les voilà! La antigua Comedia italiana. ¡Tres parejas! Arlequín y Colombina; Pierrot y Pierrette, exquisitos con sus trajes verde y blanco. Polichinela y su compañera vestidos de malva y amarillo. El traje de Polichinela es complicado: Lleva frunces, volantes, joroba, sombrero alto... Sí, de veras es muy complicado.

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