La herencia de los Lemesurier (Agatha Christie) Libros Clásicos

Página 2 de 10

El muchacho se puso mortalmente pálido, como si le afectara mucho la noticia. A mí me sorprendió su actitud, porque unas palabras que le oí proferir una vez en Francia me habían hecho creer que padre e hijo no estaban en muy buenas relaciones. Debo confesar, pues, que su emoción filial me dejó atónito.
El joven moreno a quien Vicente nos presentó como su primo, Roger Lemesurier, se quedó con nosotros y los tres salimos juntos a la calle.
-Este caso, sumamente curioso -comentó Roger- interesará quizás a monsieur Poirot, un as en materia de psicología, según he oído decir.
-La estudio, en efecto -repuso con prudencia mi amigo.
-¿Han reparado en la cara de mi primo? ¿Verdad que parecía trastornado? ¿Conocen el motivo? Pues por la maldición que pesa, de antiguo sobre la familia. ¿Desean conocerla?
-Sí, cuéntela y le quedaremos muy reconocidos.
Roger Lemesurier consultó un momento la hora en el reloj de pulsera.
-Bueno, me sobra tiempo. Me reuniré con ellos en King´s Cross. Bien, monsieur Poirot: los Lemesurier somos una familia muy antigua. Allá en el medievo un Lemesurier sintió celos de su mujer a la que descubrió en situación comprometida. Ella juraba que era inocente, pero el barón Hugo se negó a escucharla. Hugo juraba que el hijo que su mujer le había dado no era suyo y que no percibiría ni un solo penique de su fortuna. No recuerdo bien lo que hizo, creo que emparedó vivos al hijo y a la madre. Lo cierto es que los mató y que ella murió protestando de su inocencia y maldiciendo solemnemente a él y a todos sus descendientes. Según esta maldición, ningún primogénito de los Lemesurier recogería jamás su herencia. Bien, andando el tiempo se demostró, sin que cupiera lugar a dudas, la inocencia de la baronesa. Tengo entendido que Hugo llevó siempre cilicio y que murió en la celda de un convento. Pero lo curioso del caso es que a partir de aquel día ningún primogénito de los Lemesurier ha heredado. Los bienes paternos han pasado siempre de sus manos a las de un hermano, de un sobrino, de un segundón, pero jamás al primogénito. El padre de Vicente es segundón de los cinco hijos de su padre. El mayor murió en la infancia. Y Vicente se ha convencido durante la guerra de que es ahora él el predestinado. Pero, por imposible que parezca, sus dos hermanos menores han muerto en ella.

Página 2 de 10
 

Paginas:


Compartir:




Diccionario: