Las manzanas (Agatha Christie) Libros Clásicos

Página 154 de 184

El viejo Fullerton es una buena persona.
-Fue autor de una falsificación, ¿no?
-Sí.
-Era lo primero que cometía... Le rodeaban unas circunstancias muy especiales... Su madre estaba enferma; su padre era un alcohólico. Algo se afirmó en este tipo. De todas maneras, escapó bien del asunto.
-Nunca conocí los detalles del caso. Hubo muchas habladurías. Falsificación. Sí. Tal fue el cargo que se formuló contra él: el de falsificación.
-Y cuando la señora Llewellyn-Smythe falleció y se leyó su testamento descubrióse que éste había sido falsificado.
-En efecto. Ya me doy cuenta de lo que está usted pensando. Usted alude a estas dos cosas suponiendo que guardan relación entre sí.
-Estamos ocupándonos de un hombre que hasta cierto punto es un buen falsificador. Es un joven que se hace amigo de la chica, de una chica que, de haber sido declarado auténtico el testamento, habría heredado la mayor parte de una gran fortuna.
-Sí, sí, desde luego. Es lo que hubiera pasado.
-Y la chica y el joven de la falsificación eran grandes amigos. Él se había separado de su antigua amiga, incluso, relacionándose en su lugar con la extranjera.
-Usted está sugiriendo que el testamento falsificado salió de las manos de Lesley Ferrier.
-Es una suposición bastante razonable, ¿no?
-Decíase de Olga que era capaz de imitar la letra de la señora Llewellyn-Smythe bastante bien... Pero a mí me parece que ése fue siempre un punto confuso. Escribía cartas a mano en nombre de su señora, pero yo no creo en una similitud total. El parecido sería superficial seguramente. La cosa cambiaba, no obstante, de haber unido Lesley y ella sus fuerzas. Yo me atrevería a afirmar que él era capaz de realizar un buen trabajo, de hacer pasar un papel falso por auténtico. Bueno, se creía capaz... La primera vez se equivocó y me imagino que también le pasó eso luego. Es posible que al «hincharse» aquello, cuando los expertos fueron llamados y formularon algunas preguntas, la muchacha perdió los estribos, se dejó llevar por sus nervios y riñó con Lesley. Finalmente, se evaporó, esperando que él cargaría con toda la culpa. Michael Garfield movió la cabeza repetidas veces.
-¿Y por qué viene usted aquí, a mi hermoso jardín, a hablarme de semejantes cosas?
-Quería estar informado.
-Es mejor ignorar ciertos datos. Es mejor ignorarlo todo. Es mejor dejar las cosas como están. Vale más estarse quieto, no curiosear, no meter la nariz en esto y aquello.

Página 154 de 184
 



Grupo de Paginas:           

Compartir:




Diccionario: